Supon que eres el rey de una civilización súper avanzada. Tu familia tiene poderes capaces de derribar edificios. Tu perro puede teletransportarse y que, aun así, tu mayor problema es que un imperio alienígena ha decidido que tu especie sobra en la galaxia. Bienvenido al apacible día a día de los Inhumanos en el tomo de Marvel Must Have llamado «La Muerte de Los Inhumanos» («Death of the Inhumans«). Una historia que no se anda con rodeos y que desde su mismo título deja claro que aquí no se viene a pasar el rato: aquí se viene a sobrevivir… si se puede.

Durante años, los Inhumanos han sido uno de esos grupos curiosos dentro del Universo Marvel. No tan famosos como los Vengadores, ni tan omnipresentes como los mutantes. Siempre ahí, en su rincón peculiar del cosmos, gobernados por una familia real tan poderosa como extraña. Es que pocas dinastías pueden presumir de tener un rey cuya voz es capaz de destruir ciudades, una reina con un pelo más peligroso que una fábrica de látigos y un bulldog gigante que abre portales dimensionales como quien abre la puerta del salón. Pero claro, la paz nunca dura demasiado en los cómics de superhéroes. Y cuando los Kree, los mismos alienígenas que crearon a los Inhumanos hace miles de años como experimento genético, deciden que ha llegado el momento de recuperar lo que consideran suyo, la cosa se complica rápidamente. Muy rápidamente. Porque su plan no consiste en negociar ni en pedir amablemente la devolución del “producto”. Su plan consiste en algo bastante más directo: exterminar a todos los Inhumanos.
Para contar una historia así, Marvel recurrió a uno de los guionistas que mejor se maneja cuando la cosa se vuelve épica y cósmica: Donny Cates. Desde las primeras páginas deja claro que esta miniserie va a ser intensa, rápida y con bastante drama. Aquí no hay largos preámbulos ni escenas eternas preparando el conflicto. La guerra empieza rápido y no tarda en ponerse muy seria. El gran protagonista de la historia es, por supuesto, Blackagar Boltagon, también conocido como Rayo Negro. Gobernante de los Inhumanos, líder de su pueblo y probablemente el superhéroe más silencioso de toda la editorial. No porque sea tímido, sino porque su poder es tan devastador que cualquier palabra suya puede provocar una catástrofe. Un susurro suyo puede partir en dos a cualquiera. Un grito… bueno, mejor no pensarlo demasiado. Ese detalle convierte al personaje en una figura fascinante. Mientras otros héroes resuelven los problemas hablando, gritando o soltando discursos heroicos, Rayo Negro debe cargar con el peso de gobernar y proteger a su pueblo sin poder expresarse con normalidad. Y cuando su civilización comienza a ser cazada, ese peso se vuelve todavía mayor. La amenaza llega en forma de Vox, un misterioso ejecutor creado específicamente para eliminar Inhumanos. Es el tipo de villano que parece diseñado para desesperar a sus enemigos. Es fuerte, implacable y parece anticiparse a cada movimiento de la familia real. Su presencia convierte la historia en una auténtica persecución galáctica en la que los Inhumanos intentan sobrevivir mientras su número se reduce peligrosamente.

Cates maneja muy bien ese tono de tragedia inminente. Cada capítulo transmite la sensación de que algo importante puede ocurrir en cualquier momento. No se trata solo de peleas espectaculares (que también existen) sino de una historia sobre una civilización luchando por no desaparecer. Al mismo tiempo, el guionista introduce algunos elementos que conectan la miniserie con el lado más amplio del cosmos de la casa de las ideas. Entre ellos destaca la aparición de Beta Ray Bill, uno de esos personajes que cada vez que aparece recuerda lo enorme y variado que puede ser el universo de Marvel más allá de la Tierra.
Si el guion apuesta por la épica y el drama, el aspecto gráfico no se queda atrás. Ariel Olivetti se encarga del dibujo con un estilo muy reconocible. Sus personajes tienen una presencia casi escultórica, con cuerpos poderosos y rostros muy expresivos que transmiten perfectamente la tensión de cada escena. Sus páginas están llenas de dinamismo y consiguen que las batallas parezcan realmente importantes. A esto se suma el trabajo al color de Jordie Bellaire, una de las coloristas más respetadas del medio. Su paleta oscura y dramática ayuda a reforzar la atmósfera trágica de la historia, envolviendo cada escena en una sensación constante de peligro y fatalidad. El resultado es un cómic que visualmente tiene mucha fuerza. Cada página transmite la sensación de que estamos asistiendo a una guerra desesperada en la que los protagonistas están luchando contra algo mucho más grande que ellos mismos.

En España, esta historia se vuelve a recopilar dentro de la línea Marvel Must-Have publicada por Panini Comics. En un tomo en tapa dura que reúne los cinco números originales de la miniserie. Además, incluye un prólogo de David Hernández Ortega, traducción de Gonzalo Quesada y portadas de Kaare Andrews. Así como las alternativas realizadas por Javier Garrón, Russell Dauterman o Aaron Kuder.
En conjunto, «La muerte de los Inhumanos» es una historia intensa, rápida y cargada de épica cósmica. No pretende ser la saga más compleja del Universo Marvel, pero sí consigue algo muy importante. Ofrecer una aventura emocionante que mezcla acción, tragedia y heroísmo con bastante personalidad. Donny Cates demuestra una vez más que sabe manejar grandes conceptos sin perder el foco en los personajes. Ariel Olivetti aporta ese trazo poderoso y lleno de presencia. Con el resultado final de un cómic que funciona tanto como despedida para una etapa de los Inhumanos como punto de partida para lo que pueda venir después. Porque si algo nos han enseñado los cómics de superhéroes es que incluso cuando parece que todo ha terminado… siempre queda espacio para volver a levantarse. Aunque en el caso de los Inhumanos, primero tengan que sobrevivir a un imperio galáctico que ha decidido borrarlos de la historia. Y eso, desde luego, no es precisamente un martes cualquiera en Attilan.
