
“En Cimmeria no hay tiempo para el miedo.”
Lo sabe Conan desde que nació y lo sabe su reina, Zenobia. Juntos, gobernando las riendas de Aquilonia, el reino más poderoso de la Era Hiboria, van a conocer una amenaza que está asolando el hogar natal del bárbaro del Norte. Una incursión de feroces hombres que, a base de sangre y magia, va diezmando las filas cimmerias a cada incursión que acomete. No conquistan ni quieren tomar ni tierras ni tesoros, solo derramar la sangre de todos a los que atacan…
“Mañana será el último día del pueblo de Crom.”

Si Cimmeria cae, esas huestes no se detendrán allí. Siendo Aquilonia la siguiente tierra en verse amenazada. Ante eso, El León de Aquilonia no dudará en partir junto a su ejército para salvar su tierra natal, dejando a Zenobia y a Conn, su hijo, en palacio. Pero esta no será una batalla más…. Pues con ella da comienzo a “La muerte de Zenobia” (“La morte di Zenobia”), de Massimo Rosi, Jennifer Ventura y Paolo Raitieri, quizá el spin-off más ambicioso de todos los que han surgido al fragor de la saga de “The Barbarian King” que lleva a cabo Leviathan Labs.
Siguiendo la idea de partida creada junto a Alessio Landi, Rosi afronta aquí uno de los momentos capitales de la vida de Conan: la muerte de su reina. Aquella que sacó del harén del Rey de Nemedia, que fue esclava pero siempre mantuvo su empoderamiento; que ayudó al bárbaro de forma decisiva y acabó sentándose a su lado en el enjoyado trono del reino más poderoso de la Edad Hiboria. Con ella tuvo la descendencia que forjara el linaje con el que Aquilonia llegó más alto. La que con su muerte traería un vacío irrepetible al alma del cimerio. La que es, en todos los mejores relatos del Conan crepuscular, el decisivo y esencial personaje ausente para comprender al bárbaro. Todo parte de su muerte, del final de la existencia de la compañera en el trono del cimmerio.

Eso es lo que afronta con valentía Massimo Rosi en este guion, uno que va creciendo a cada uno de los cinco capítulos que lo componen, moviéndose con destreza por los estándares del género de espada y brujería y siendo fiel a los parámetros que dejó escritos Robert Ervin Howard. A su lado, Jennifer Ventura ha afilado sus lápices y tintas para componer unas páginas vibrantes que nos llevan con paso firme a la épica y la tragedia. Cargadas de estilo propio, saliendo mayormente airosa de los lances que tiene este guion, dando el tempo preciso para potenciar lo que implica un relato de estas características. Junto a ella, los colores de Paolo Ritieri sirven el propósito de aumentar emocionalmente la acción, magia, horror y épica dibujados en cada viñeta. Todo para conformar un relato en esencia fiel al espíritu de Howard, pero dotado con la frescura de un cómic contemporáneo. Que entronca con el legado de los tebeos clásicos de Conan, pero que no olvida el momento en que ve la luz.

Es pues “La muerte de Zenobia”, un airoso salto al vacío dentro de los spin-offs de “The Barbarian King”. Con riesgos inherentes, pues cualquier aficionado a la espada y brujería sabe del desenlace del cómic antes de abrirlo. Pero el camino que muestra, por fresco, conviene recorrerlo y disfrutarlo. En consecuencia, “La muerte de Zenobia” revalida el oficio que tiene Massimo Rosi para adentrarse con eficacia en ambientes bárbaros, además de poner de relieve el “savoir faire” de Jennifer Ventura. De la que esperamos poder disfrutar de su arte en más trabajos, por el buen sabor de boca, tanto en acto como en potencial, que ha dejado en estas páginas bárbaras.
