Las Águilas de Roma VII: calma tensa antes de la batalla

Las tres águilas perdidas en Germania, una por cada legión derrotada, pesan mucho en Roma. Y el mayor imperio de la antigüedad está dispuesto a resarcirse de ello. Tiberio, el nuevo emperador, ya ha dispuesto que Germánico comande una nueva incursión romana para recuperar las tierras de los queruscos. En sus filas, Marco vuelve a la tierra donde perdió lo que le era más valioso. Vuelve como oficial, bajo el mando de Germánico, dispuesto a recuperar la gloria de Roma. También para recobrar aquello que Arminio, su otrora hermano de sangre, le ha robado.

Bajo ese punto de partida se sitúa el séptimo volumen de “Las Águilas de Roma (“Les Aigles de Rome”) de Enrico Marini. Un volumen que, una vez metidos de lleno con el anterior en el segundo ciclo de la saga, veremos como la tensión va aumentando entre el dúo protagonista del relato. Aunque no se crucen cara a cara, todo se va disponiendo para la batalla: incursiones y movimientos tácticos del Imperio por un lado y, por otro, intentos por parte de Arminio de aunar bajo su liderazgo a todas las tribus queruscas.

No obstante, no todos los bárbaros están en contra de Roma. Y eso Marini lo sintetiza muy bien en el relato, sirviéndole además para introducir elementos dramáticos en la trama, extraídos directamente de la Historia, elevando de este modo al conjunto del relato. Aumentando la tensión dramática e intensidad, haciendo que el lector vaya percibiendo como se va tensando los lazos que antaño unían a los protagonistas, a día de hoy irreconciliables.

Así se mezcla en rotundas páginas la Historia, la ficción en este péplum en el que el drama, la acción y la violencia fluyen de forma orgánicamente natural. Disponiendo todo para que el relato vaya ganando intensidad. Ese recorrido, magistralmente trazado tanto en secuenciación de viñetas, ritmo y composición de página, es el que preparó Marini en este séptimo volumen de la saga. Uno en el que las tramas ganan profundidad, con la soltura de quien sabe a donde se dirige y simplemente ejecuta cada paso de forma que el interés del lector no decaiga.

Eso esperan en las 64 páginas de “Las Águilas de Roma VII”, traducidas al castellano por Antoni Guiral en la edición de Norma Editorial. Un volumen en el que, como digo, las piezas principales del relato vuelven al tablero de juego de Germania. Donde cada movimiento de un rival tiene consecuencias en el otro. Sin enfrentarse aún a campo a abierto, pero ya preparando las condiciones para la contienda. Toda esa tensión se va gestando a lo largo del volumen, en un ejercicio solvente de narrativa gráfica. Que entra por los ojos, pues Marini brinda páginas superlativas en esta entrega y que hace que no podamos dejar de observar el solvente rumbo que ha tomado este péplum en viñetas.

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