Imagínate abrir un cómic y que lo primero que te encuentres no sea una pelea, ni una invasión alienígena, ni un monólogo existencial bajo la lluvia sino una invitación de boda. Y no una cualquiera, claro: la de la Avispa y Chaqueta Amarilla, con la Mansión de los Vengadores como escenario y medio universo superheroico haciendo cola para felicitar a los novios o para arruinarles el día. Así arranca la locura maravillosa que es esta Biblioteca Marvel de Los Vengadores. Un tomo que reúne The Avengers #60-65 y que demuestra que en la Marvel clásica cada acontecimiento social podía convertirse, en cuestión de páginas, en una guerra total con rayos, discursos grandilocuentes y drama a chorros. Porque estos seis números no son solo una etapa más. Es un camino pedregoso donde el amor, el apocalipsis, los cambios de identidad y los regresos inesperados conviven sin pedir permiso. Todo con ese sabor inconfundible de finales de los sesenta, cuando los héroes hablaban como si cada frase fuera a quedar grabada en mármol y cada amenaza tuviera el volumen de una ópera cósmica. Aquí no se viene a susurrar. Se viene a vivirlo todo a lo grande.

Todo arranca con el número de The Avengers #60, donde el Universo Marvel se pone sus mejores galas para asistir al enlace entre la Avispa y Chaqueta Amarilla. Janet y Hank deciden formalizar lo suyo, que en el mundo superheroico equivale a anunciar públicamente: “Villanos, este es vuestro momento”. El guion de Roy Thomas convierte lo que podría haber sido una simple anécdota romántica en un evento coral gigantesco. Thomas entiende que una boda no es solo un intercambio de votos; es un escaparate del universo entero. Así que llena la Mansión de los Vengadores hasta los topes de héroes, secundarios y tensiones latentes. Y claro, donde hay tantos supertipos juntos, también hay egos, secretos y enemigos (el jefe de pista y el circo del crimen entre otros) con ganas de arruinar el pastel. En el siguiente número Thomas juega a los Vengadores con Stephen Extraño, Surtur y Ymir lo que sería una aventura clásica en toda regla que se podría desarrollar en Asgard. Luego pasamos por un pequeño numero que implica a Pantera Negra y M´Baku con el traje prohibido del gorila blanco. Y como colofón nos deja con el Espadachín ese personaje que para muchos de nosotros tiene un lugar especial en el corazoncito.
Hablar de estos seis números es hablar de un equipo creativo en estado de gracia. Si algo convierte este tebeo en un espectáculo inolvidable es el apartado gráfico, donde los dibujantes juegan en primera división. John Buscema aporta una épica rotunda, casi escultórica. Sus figuras tienen peso, volumen y una presencia imponente que encaja a la perfección con la grandilocuencia de la etapa. Cada héroe parece tallado en mármol clásico, pero lanzado a la acción con una energía desbordante. Buscema domina con claridad ejemplar. En medio del caos de la boda o del apocalipsis inminente, el lector nunca se pierde. Todo fluye con potencia y elegancia. Por su parte, Gene Colan introduce un matiz diferente, más atmosférico y estilizado. Sus composiciones son más fluidas, con figuras que parecen moverse dentro de la sombra y la luz. Donde Buscema es contundencia, Colan es dinamismo sinuoso. Esa combinación enriquece el conjunto, dando variedad visual a los seis números. El acabado final recae en entintadores como Mickey Demeo, George Klein y Sam Grainger, cuyo trabajo aporta textura, brillo y profundidad. Gracias a ellos, cada viñeta respira intensidad clásica y mantiene intacta su fuerza décadas después.

La edición de Panini Comics dentro de la línea Biblioteca Marvel suma puntos al conjunto. No se limita a recopilar las historias. Incluye los correos de lectores originales, que son una maravilla en sí mismos. Con las traducciones de Franscisco Reina, Gonzalo Quesada, Víctor Rubio y Juanan Cruz consiguen que tanto los textos como leer las opiniones y teorías de los lectores de finales de los sesenta sea como abrir una ventana al pasado y descubrir que la pasión por discutir sobre superhéroes viene de serie. Además, un texto introductorio de Raúl López nos contextualiza cada acontecimiento, ayudando a entender cómo encajan estas historias en el tapiz más amplio del Universo Marvel.
Lo mejor de todo es que estos números no se sienten viejos; se sienten clásicos. Y hay una diferencia enorme. Viejo es algo que ha perdido relevancia. Clásico es algo que sigue funcionando porque fue construido con convicción. Estas 160 páginas funcionan porque combinan espectáculo y corazón, porque no temen ser exagerados, porque abrazan el drama sin pedir disculpas. Aquí hay bodas que acaban en batalla campal, amenazas que congelan o incineran el mundo, identidades que cambian y villanos que regresan con cuentas pendientes. Y todo cabe en seis números que se leen como una montaña rusa perfectamente diseñada.

En definitiva, la Biblioteca Marvel número doce de Los Vengadores es más que una recopilación. Es una celebración del cómic superheroico en su forma más pura y exuberante. Es recordar cuando cada número era un acontecimiento y cada viñeta una declaración de intenciones. Si quieres entender por qué Los Vengadores se convirtieron en un pilar de la cultura popular, aquí tienes una respuesta clara, divertida y explosiva. Ponte el traje de gala, acepta la invitación y prepárate: puede que la boda sea preciosa, pero siempre habrá alguien dispuesto a arruinarla y eso es exactamente lo que hace que sea tan maravillosa de leer.
