Black Hammer 9. Spiral City: candidato a alcalde

Si alguna vez imaginaste que los superhéroes vivieran en una ciudad donde la gente ya no los recibe con aplausos sino con pancartas que gritan “¡Fuera de aquí!”, entonces bienvenido a Spiral City, la metrópolis más disfuncional y fascinante del universo Black Hammer. En este noveno tomo, Jeff Lemire y Teddy Kristiansen nos dan un paseo con gafas de sol rotas por un lugar que parece que sobrevivió a un apocalipsis, y que en realidad sí lo hizo, varias veces, porque si algo caracteriza a Spiral City es su resiliencia y su sentido del humor negro. Tras el Segundo Cataclismo, todo lo que conocíamos del hogar de esos protagonistas tan conocidos y sus camaradas ha cambiado. Los héroes han regresado, pero en lugar de desfiles, se encuentran con ciudadanos que los miran como si fueran una plaga de hormigas gigantes peligrosas.

El epicentro de esta paranoia es Malcolm Gold, el ex-líder de T.R.I.D.E.N.T.E., quien ahora aspira a ser alcalde y tiene más talento para sembrar miedo que cualquier villano clásico. Su lema de “Humanidad primero” se ve muy bien en las pancartas, pero detrás de esa fachada amable late un corazón calculador, manipulador y ligeramente megalómano. La ciudad está polarizada. Hay quienes extrañan a los héroes, quienes aún creen en ellos y quienes los odian con la pasión de un hincha de fútbol que acaba de perder la final del mundial. Esa división social se refleja en la vida cotidiana, en las protestas que cortan calles, en las estatuas que se derriban, en la memoria de los ciudadanos que prefieren olvidar las hazañas heroicas para no sentirse culpables de sus propias inseguridades. Spiral City no es solo un escenario; es un personaje vivo, con cicatrices, resentimientos y una identidad que respira entre los edificios en ruinas.

Si pensamos en héroes, normalmente nos imaginamos capas ondeando, gritos heroicos y luces brillantes. Aquí, Lemire nos recuerda que ser superhéroe no siempre significa ser amado. Con el cierre del Asilo Spiral, muchos superhumanos con problemas mentales quedaron sin hogar, concentrándose en el barrio que se ha ganado el sobrenombre de Supertown. Cuatro manzanas devastadas por los ataques del Anti-Dios ahora sirven como refugio de lo más variopinto. Desde seres con poderes sin techo hasta aquellos que luchan por recomponerse tras años de encierro o traumas. Supertown es el laboratorio social donde Lemire mezcla caos, humanidad, humor y tragedia. Un lugar donde lo absurdo se encuentra con lo conmovedor, y donde la esperanza es tan escasa como el agua potable.

En medio de este caos, surge un personaje que roba la función: Inspector Insector. Si alguna vez quisiste que un insecto con sombrero fedora y gabardina se convirtiera en detective privado, tus deseos han sido escuchados. Insector es una mezcla de Humphrey Bogart, fábula urbana y locura superpoderosa. Tiene cuatro brazos y un cráneo que desafía la anatomía conocida, pero lo que más engancha es su actitud. Se cree el mejor detective del mundo y, al mismo tiempo, tropieza con la realidad cruel de Spiral City. Lo seguimos mientras deambula por callejones, edificios abandonados y escenas de crímenes que son a la vez trágicas y ridículas, y es imposible no reír mientras su autoelogio choca con la hostilidad de un mundo que no sabe qué hacer con los héroes que una vez admiró. Insector es el corazón cómico y a la vez filosófico del tomo. Mientras la ciudad se hunde en la polarización y el miedo, él mantiene un hilo de optimismo que se siente casi heroico, pero con mucha más ironía que los clásicos líderes de capa.

El arte de Teddy Kristiansen es otro punto fuerte del tomo. Su estilo cambia según lo necesita la historia. De acuarelas de libro infantil a líneas más duras y crudas cuando seguimos a Insector por las calles destruidas. Cada viñeta está impregnada de emoción y detalle. Se siente la humedad de la noche, el humo de los edificios en ruinas, la tensión en los ojos de los personajes, y hasta la ironía de un mundo donde los superhéroes son tratados como ciudadanos de segunda. Los colores y la textura de las acuarelas aportan un tono melancólico que combina perfecto con el guion. Incluso en las transiciones, Kristiansen logran que el lector pase de una viñeta a otra sin perder el ritmo, manteniendo el interés y la emoción en cada página.

La edición llega de la mano de Astiberri Ediciones, que ya se ha convertido en la casa natural del universo Black Hammer en nuestro país. El tomo mantiene el formato habitual de la colección. Rústica con solapas, 192 páginas y una reproducción del color que respeta el trabajo pictórico y lleno de matices de Teddy Kristiansen. La traducción de Santiago García fluye con naturalidad, captando tanto la ironía del Inspector Insector como el tono político y social del discurso de Malcolm Gold. Además de incluir los diseños de capítulos realizados por Mike Mignola con Dave Stewart, Jesse Lonergan, Dan Orgill, Cliff Chiang, Tyler Crook, Caitlin Yarsky y Jan Solheim. Y como guinda del pastel un cuaderno de bocetos de Teddy Kristiansen.

El tomo también hace un guiño a los lectores veteranos del universo Black Hammer. Muchos reconocemos a personajes antiguos y comprendemos el peso de sus decisiones pasadas, mientras los nuevos pueden sumergirse sin sentirse perdidos. Lemire consigue el equilibrio perfecto. Respeta la continuidad, pero ofrece un punto de entrada fresco y perfecto. No hace falta leer diez miniseries previas para disfrutar de este volumen; basta con abrir la primera página y dejarse llevar por el caos y la maravilla de esta gran ciudad.

El final del tomo deja claro que esto es solo el principio de una nueva era para Black Hammer. Los conflictos sociales, los dilemas éticos y las tramas personales apenas comienzan a desplegarse. Cada personaje tiene su propio arco que promete desarrollarse en los siguientes números, y cada rincón de Spiral City es una invitación a explorar más: a descubrir secretos, a enfrentarse a peligros y, por supuesto, a reír y emocionarse en el camino. Así que ponte cómodo, ajusta tu sombrero imaginario, y prepárate para recorrer las calles de Spiral City. Porque entre edificios derruidos, manifestaciones y superhumanos sin hogar, todavía hay héroes dispuestos a hacer lo correcto, aunque la ciudad los quiera fuera.

Deja un comentario