Conforme se va creciendo, en ocasiones hay que enfrentarse a situaciones incómodas. Momentos desagradables, aunque nazcan de las ganas de divertirse. Es el caso de las bromas pesadas, a las que es aficionada Betsy Sobak. Una niña que tendrá que cuidar Claudia, una de las integrantes de “El Club de las Canguro” en su nueva entrega en castellano: “Claudia y la broma pesada” (“The Baby Sitters Club: Claudia and the bad Joke”), recién editado por Maeva.

En esta ocasión, la nueva entrega en viñetas de la célebre serie de Ann M. Martin, a cargo de Arley Nopra, se centra en los límites que, en ocasiones, hay que fijar en las relaciones interpersonales. A través de las bromas pesadas, veremos varios instantes enojosos para quienes las sufren, dejando en el aire la cuestión de si conviene fijar límites. Es una pregunta que no se responde abiertamente en el cómic, donde acertadamente se deja en el aire para que las jóvenes lectoras que se metan en estas páginas reflexionen sobre ello.
Ello viene trazado en un relato ágil, donde algunas de las jóvenes protagonistas de este club saldrán de su zona de confort a lo largo de estas páginas. Pues la vida no solo son zonas seguras, sino también terrenos por explorar y situaciones que hay que afrontar.

De ello se nutre este tebeo, con un pie en el entretenimiento y otro en lo didáctico. Con los suficientes puntos de interés para que las jóvenes lectoras que se adentren en él no lo abandonen hasta culminar las 192 páginas que contiene. Un hecho que, en tiempos de scroll infinito, puede ser más que beneficioso para quien lo lea, pues permite centrar su atención más de los quince segundos que se dedican cuando se está delante de una pantalla. La receta para ello es sencilla: alguien que sepa plasmar el relato y sepa conectar con los receptores del mismo. En este caso es Arley Nopra, la responsable gráfica del cómic, que con un trazo tan sencillo como efectivo, lleva en una narración ágil a través de las páginas y viñetas del cómic, haciendo que las integrantes de este club cobren vida a través de su trazo, encuadres y composición. De estilo sencillo, y sin apartarse del tono y estilo plástico de la serie, pero con efectiva solidez.
Junto a Nophra, K Czap pone un color funcional que da el tono cromático que se espera en un tebeo de “El Club de las Canguro”: cálido y sencillo, jugando con los mismos parámetros de colores que en otras entregas, haciéndolo formar parte del conjunto de esta serie de cómics que ya cuenta con quince entregas en castellano, además de un sólido spin-off, como es “Hermana Pequeña”.

Traducido por Ana Belén Fletes Varela, la edición en castellano de “El Club de las Canguro 15. Claudia y la broma pesada” se postula como una de esas lecturas ideales para esas jóvenes lectoras entre 8 y 12 años. Justo en el momento de crecimiento hacia la adolescencia y cuando se tiene el punto de mira los años que tienen por delante, en este tebeo pueden encontrar tanto una historia que les divierta como elementos que les sirvan para la reflexión. Pues en todo relato hay una enseñanza, implícita o explícita, aunque solo se lea por diversión. Y lo que se expone aquí sobre retos y límites está tan bien trazado que sirve tanto para entretener como para ilustrar.
