Batman Mecanismo de Seguridad: gran golpe de efecto en el Amanecer de DC

Muchos pensaban que Batman había tocado fondo tras la etapas de James Tynion IV y Joshua Williamson, pero el “Amanecer de DC” reservaba que el descenso a los infiernos del Caballero Oscuro no había acabado. Para ello, en la Distinguida Competencia pusieron en manos de Chip Zdarsky la cabecera de “Batman” y el resultado es uno de los momentos del Cruzado de la Capa que más revuelo han generado en la presente década. Nos referimos al golpe de efecto en toda regla que supuso su primer arco argumental: “Mecanismo de Seguridad” (“Failsafe”), junto al arte de Jorge Jiménez y el color de Tomeu Morey.

Publicado originalmente por DC comics entre junio y diciembre de 2022 en las entregas #125 a #130, fue un material que ya pasó en formato grapa por el mercado español de la mano de ECC, si bien Panini, con buen olfato, lo recuperó en formato TPB en su línea DC Premiere, con traducción de Santiago García y prólogo a cargo de Xavi Sanz Serrano.  No es para menos, pues si bien estamos ante un relato que en sí es más un fuego artificial de acción intensa, si que asienta sus bases en conceptos muy interesantes que entroncan con la historia del personaje.

Cabe situar la coyuntura argumental con la que cogió Zdarsky a Batman, tras la pérdida de su leal Alfred y desprovisto de la fortuna económica con la que siempre había respaldado sus actividades como vigilante nocturno. Ante eso, ¿se podía hacer caer más al personaje? Zdarsky apostó por ello y lo hizo con creces. Destapando un nuevo villano, “Failsafe”, una suerte de “mecanismo de seguridad” en forma de androide creado por el propio Bruce Wayne por si en algún momento él mismo enloqueciera.

Esta premisa de partida se asienta, con buen acierto, en el “Batman de Zur-En-Arrh”, concepto de los cincuenta que en la etapa de Grant Morrison con el Caballero Oscuro tan buenos resultados dejó. Sin entrar en detalles, por si alguien no se ha leído esa etapa ya clásica del personaje, el androide, al no estar supervisado por Alfred, despierta al entender que Batman ha enloquecido y va a hacer lo imposible por anularlo.

Así da comienzo este gran golpe de efecto en seis actos, o grapas. Uno en los que prevalece más la acción que la reflexión. Donde el ruido artificioso prevalece sobre las frescas nueces. Para ello, Zdarsky sitúa la aventura en diferentes escenarios del Universo DC, desde Gotham a la Atalaya de la Liga de la Justicia, pasando por Atlantis o La Fortaleza de la Soledad, en una suerte de “caza al murciélago” letal para la presa.

El encargado de plasmarlo es Jorge Jiménez, que no duda en plantear una narración gráfica vigorosa y acorde al guion de Zdarsky, en la que cada página vibra por los recursos desplegados. Con certeros encuadres y composiciones de página que potencian lo contado. A su lado Tomeu Morey da con el color preciso que acompaña en la caída al mayor héroe de DC.

Es pues una catarsis de acción lo que espera en este TPB. Una que, si bien no es perfecta, por atropellada en ocasiones, si cumple la función de llevar al personaje a nuevas tesituras. Cierto es que no es un arco que soporte muchas postlecturas, pero si que deja sembradas cosas interesantes a su paso.  Cuestiones que, cuando reseñemos material posterior del personaje y cabecera, abordaremos. Por lo pronto nos centramos en todo lo que aborda este “Mecanismo de Seguridad”, que además de la efectista historia principal, lleva en sus páginas el destacado material complementario que se publicó las grapas. Guionizado también por Zdarsky y donde brillan el arte de Belén Ortega y Leonardo Romero.

En el caso de Belén Ortega, con un pequeño relato protagonizado por Catwoman donde se acompaña del color de Luis Guerrero y Zdarsky explora algunas de las consecuencias de la aparente muerte de uno de los villanos más emblemáticos de la bat-galería. Esta es una historia de complemento, aparentemente sin pretensiones, pero deviene en todo un ejercicio de «savoir faire» en cuanto a su ritmo y desarrollo, perfectamente ejecutada en unas viñetas que fluyen y seducen a su paso.

Cerrando el volumen, bajo el juicio del que escribe estas líneas, está lo más sólido del volumen: “Soy un Arma” (“I’m a gun”), un pequeño relato donde aparece el mejor Zdarsky y que el arte de Leonardo Romero y el color de Jordie Bellaire llevan a lo más alto. En esas páginas, con el trazo de Romero en el justo equilibrio entre lo clásico y lo seductoramente fresco, Zdarsky dimensiona con acierto el concepto de partida de “Mecanismo de Seguridad”, retroalimentándolo de forma sólida.

Dicho lo cual, y valorando ya este material con una cierta perspectiva, aunque el comienzo de esta etapa esté lleno de golpes de efecto de manual, tiene los suficientes elementos para justificar todo el revuelo que levantó en su momento. Sirva de ejemplo el efectivo final del arco principal de este volumen, donde jugó muy bien sus cartas el guionista e hizo algo que es muy difícil de hacer cuando trabajas con un icono de la talla de Batman: sorprender. Aunque fuera con cartas marcadas, y por momentos dando más ruido que sustancia, logró hacer un relato que, aunque fuera irregular en su desarrollo, dejaba sembrados algunos elementos frescos. Y esa es la mejor de las razones para que, casi cuatro años después, con sus luces y sombras, sigamos hablando de “Mecanismo de seguridad

Deja un comentario