Más allá de los escombros: Tour de force existencial y generacional

El comienzo de este 2026 ha traído consigo “Más allá de los escombros” (“Macerie prime”). Una obra hasta la fecha inédita en España de Zerocalcare que, por lo que aborda en sus 384 páginas, era una cuenta pendiente que Reservoir Books se ha dispuesto a saldar con buen olfato, pues se trata de una de las cumbres de Michele Rech como autor completo.

Publicada originalmente en Italia en dos volúmenes (“Macerie prime” y “Macerie prime. Sei mesi dopo”) por Bao Publishing entre 2017 y 2018, es una obra que se disfruta mejor si se lee seguida, por lo mucho que atrapa lo que cuenta Zerocalcare. Y sobre todo por como lo hace, con ese tono tan personal en el que aborda cuestiones existenciales entre referencias generacionales y un tono confesional, como si estuvieras en una conversación de colegas. Solo que con una utilización certera de hábiles metáforas (explícitas e implícitas) que hacen que el relato vaya ganando profundidad conforme se recorre.

Quien haya leído otras obras suyas ya sabe de estas cualidades y de esa dualidad que caracteriza la obra en castellano de Zerocalcare hasta la fecha. Dos corrientes que explican y definen tanto al autor como a sus tebeos: por un lado, capaz de abordar temas políticos complejos con una sencillez esclarecedora (“No Sleep Till Shengal” o “Kobane Calling”), muy cercanos al periodismo gráfico en viñetas; por otro, queda el material donde ha ahondado cuestiones existenciales, relativas a la vida y al proceso de crecimiento y madurez que todo ser humano experimenta mientras va sumando años. Ahí están “La profecía del armadillo”, que lo situó en el mapa internacional, y, entre otros “Olvida mi nombre”, “Un pulpo en la garganta” o el reciente “Será todo para mí”. En esta corriente podríamos situar “Más allá de los escombros”, un auténtico tour de force existencial sobre una generación que creció con expectativas superiores a las que la coyuntura económica reservo para ellos cuando llegaron a ser adultos.

Eso se desprende del “dramatis personae” que compone esta obra. No son otros que el propio Zerocalcare y sus colegas. Un grupo al que su presente vital, con la excepción del autor de Rebibbia, no ha logrado colmar las aspiraciones con las que entraron en la mayoría de edad. De hecho, el propio Zero confiesa en estas páginas que tiene el síndrome del traidor por “haber triunfado” frente al destino que les ha deparado a sus colegas, enfrascados cada uno el los problemas laborales cotidianos de toda una generación que creció en la abundancia de los años ochenta para darse de bruces con las sucesivas crisis y olas liberales que ha padecido la economía europea desde entonces.

Aún con eso, ellos sobreviven entre miedos y frustraciones. Casándose y procreando, encontrando trabajos para los que están sobre cualificados o, justo lo contrario, acabando en puestos laborales que desarrollan sin tener la formación que requieren. Mientras tanto, la vida pasa, aunque no te des cuenta. Solo cuando ocurre algún hito se rebela, como una epifanía, que los años se van evaporando, a pesar de que los objetivos sigan sin cumplirse o haya que adecuarlos a lo posible de una coyuntura cada vez menos amable con las clases trabajadoras.

Es el signo de los tiempos de Italia, también del resto de Europa, incluida España. Y ese es el contexto que retrata hábilmente Zerocalcare. Partiendo de lo particular, su grupo de amigos, pero poniendo universalmente el dedo en la llaga, mostrándolo de forma cercana. Con muchas cuestiones que desprenden realidad a través del trazo dibujado, de la tinta impresa. De la misma forma, las consecuencias de esa coyuntura para una generación se muestran: con los consiguientes rastros de ansiedad, frustración, miedos e inseguridades. Sin excesos, pero con la nitidez precisa para hacer creíble cada uno de los pasajes del relato. Además de cercano, pues esas metáforas gráficas que utiliza Zerocalcare saben sintetizar de forma certera lo que implican los escombros de esas ilusiones derribadas a golpes de realidad. Escombros reales, como las parejas que no avanzan ante el riesgo de madurar, como las personas que han de renunciar a la vocación para pagar facturas, como los que se enfrentan a la inseguridad laboral cuando tienen descendencia…


Todos están aquí, retratados nítidamente por Zerocalcare. Tan cercanos como tridimensionales. Entre lo confesional, intercalándose entre momentos ingeniosos y cómicos con otros dramáticos. Que fluyen con orgánica naturalidad por el relato. Como la conciencia del autor, ya venga dibujada en forma de armadillo o se envilezca en forma de otro animal. Todos están aquí, en las 384 páginas de «Más allá de los escombros«, traducidas al castellano por Irene Oliva Luque, en una lectura que sacude a quien se embarque en ella, pero también cauteriza por la humanidad que desprenden sus viñetas. Es pues este camino un retrato existencialista de una generación, que describe muchas encrucijadas. Pero también una lección de vida. De la de verdad. La que se siente cuando se pisa la acera de cualquier calle. La que supo transmitir ese hábil observador de lo cotidiano que es Zerocalcare.

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