
“Es el curro más ingrato del mundo. La primera tuvo demasiado éxito, la segunda nunca será tan buena.”
Esas palabras se le atribuyen a Irvin Kershneer cuando George Lucas le ofreció la dirección de la secuela de “Star Wars”. Así viene recogido en “Las Guerras de Lucas. Episodio II” (“Les Guerres de Lucas. Episode II”), el segundo volumen donde Laurent Hopman y Renaud Roche recrean las peripecias del cineasta californiano para construir la ya legendaria, y quizá más grande, space opera que se ha visto en la gran pantalla.
Recién editado por Norma tras el certero “Episodio I” donde se contaba la gestación de “Una Nueva Esperanza” (“A New Hope”), el segundo volumen centra la atención en la gestación del mítico Episodio V de la saga: “El Imperio Contraataca” (“The Empire Strikes Back”), quizá el mas grande de cuantos filmes se han rodado de la saga. El más brillante y apasionante, en el justo equilibrio de la asimilación de toda la herencia de space opera de la ficción estadounidense (con Flash Gordon a la cabeza, seguida de toda la influencia Marvel en alguna escena – vease el recibimiento de Vader en el salón de banquetes de Bespin tiene mucho de algunas viñetas protagonizadas por el Doctor Muerte en “La Casa de Las Ideas”) y la frescura en cuanto a puesta en escena, ritmo y tono, apelando a la épica y al sentido de la maravilla en todo momento. Cautivando, de este modo, desde un primer momento, a grandes y a pequeños, quizá con un mensaje sencillo (que no simple) pero construido con magistral oficio cinematográfico. Donde el talento que más brillo fue el humano, el de un equipo técnico y un casting de actores que estuvieron sobresalientes para alumbrar la joya que llegó a la gran pantalla en 1980. Puede que ahora haya más medios técnicos, digitales e, incluso, de inteligencia artificial (si: esa que copia y pega sin respetar la más mínima regla de propiedad intelectual), pero lo principal para conseguir llegar a hacer un clásico es tener talento humano y ponerlo a disposición de un proyecto para hacerlo grande. Y eso es lo que hicieron todo el equipo artístico y técnico que contribuyó a levantar “El Imperio”.

No fue un camino de rosas. Hubo más obstáculos que atajos. Así nos lo muestra Laurent Hopman en un guion bien documentado sobre esos días. Abundante en datos, pero sin perder el pulso narrativo en ningún momento, el tebeo nos lleva a esos días en los que George Lucas comenzó a gestar la secuela de su gran éxito galáctico, en una época en la que ya luchaba por su independencia artística y donde asumió riesgos para llevar a cabo la cinta. Donde buscó un director que había sido su profesor universitario para ir más liberado, pero conforme el rodaje se fue retrasando y los contratiempos aparecían, tuvo que implicarse a fondo. Con un presupuesto que se incrementaba a cada traspiés del calendario de rodaje, con problemas financieros que lo podrían haber llevado a la quiebra. Todo eso está aquí, contado con ejemplar eficacia: descubriendo la verdadera aventura que fue conseguir que “El Imperio Contraataca” llegara a ser una realidad.
Son días de cal y arena, en los que Lucas creó con Steven Spielberg otro icono del cine de aventuras: Indiana Jones. También los que el director de Modesto descubrió los peligros de delegar: Ahí está el bizarro “Star Wars Holiday Special” televisivo como muestra. Ambos hechos, acompañan a la gestación de «el imperio», pues ocurrieron en esa época y forman parte tanto del contexto con los que Lucas tomó sus decisiones, enriqueciendo la visión de conjunto que nos muestra el tebeo. Haciéndola, en definitiva, más completa.

Esas peripecias las vemos en estas páginas, dibujadas con eficacia por Renaud Roche, que vertebra con sus resolutivas páginas este relato de éxito. Dominando el casting del dramatis personae con su hábil trazo, pues todos son reconocibles. Pero no solo como certeros retratos de quienes representas, sino como personajes vivos que se expresan, sienten y padecen, empezando por el propio Lucas y pasando por Irvin Kershneer, Gary Kurtz, Mark Hamill, Harrison Ford, Carrie Fisher, Billy Dee Williams, Anthony Daniels ,David Prowse, Peter Mayhew, Kenny Baker, Alec Guinness, Frank Oz, Robert Watts, Leigh Brackett, Lawrence Kasdan, John Williams, Marcia Lucas y el largo etcétera de personajes implicados en la obra. Todos están vivos en cada viñeta, consiguiendo con ello dar mayor fuerza a lo contado.
Editado en el mercado franco belga por Deman, Norma se ha encargado de estrenarlo a este lado de los pirineos al igual que el primer volumen, editado en cartoné y con traducción de Eva Reyes de Uña. Cabe destacar que este no es un producto oficial de la saga, sino que se asemeja más a un trabajo de periodismo llevado al cómic, haciendo del resultado algo aún más valioso. Bien documentado y expuesto en sus viñetas, nos mete dentro de la creación del filme sin tutelas que puedan desvirtuar el relato. Hecho que hace de este material algo muy interesante, tanto para el fan que disfrutó de la película como para quien quiera saber sobre como son las bambalinas de cualquier gran producción cinematográfica de alto presupuesto, donde la presión es acorde a los ceros que portan las cifras invertidas. Eso viene implícito en el relato, bien representado en el auténtico logro que supuso hacer esta película.

“No tiene que ser tan buena, tiene que ser mejor”.
De hecho, lo fue. La mejor de toda la saga. Y en las 208 páginas se recoge la epopeya que llevaron a cabo George Lucas, Irvin Kershneer, Gary Kurtz y todo el equipo para lograr que “El Imperio Contrataca” se materializara en el clásico de la ciencia ficción que hoy es. Así que reserva tu lugar favorito de lectura para «Las Guerras de Lucas. Episodio II«. Antes de abrirlo, puedes poner como música de fondo el magnífico soundtrack de John Williams. Te acompañará como “La fuerza” durante toda la lectura de la autentica hazaña que fue levantar este “imperio”.
Mientras acaban estas líneas suena, como no podía ser de otra manera, «La Marcha Imperial«.
