Green Lantern de Geoff Johns 2: Recarga. Reclutamiento y despegue.

El plan era ambicioso en DC Comics: no solo se trataba de traer de vuelta al Green Lantern de la Silver Age, Hal Jordan sino que ello requería también de que el cuerpo interestelar al que pertenecía el personaje volviera a ocupar un puesto destacado dentro de la cosmogonía del multiverso DC. Los Green Lantern Corps tenían, no que volver pues nunca se habían ido del todo. Pero si posicionarse y significarse como la entidad poderosa que en concepto eran. Y para ello había que recargarlos. Tanto de su esencia original como de frescura creativa.

Esa “recarga” conceptual es la que espera en el segundo volumen de la Biblioteca Green Lantern de Geoff Johns, que no es otra que la miniserie que resituó a los “corps”: “Green Lantern Corps: Recarga” (“Green Lantern Corps: Recharge”), de Geoff Johns, Dave Gibbons, Patrick Gleason, Christian Alamy, Prentis Rollins y Moose Baumann. Apenas un año antes, el “renacimiento” de Hal Jordan había comenzado, con la difícil tarea que tuvo Johns de dar sentido y coherencia al legado de un personaje técnicamente muerto. Tarea que no solo realizó de forma satisfactoria, como se puede ver en el primer número de esta Biblioteca Green Lantern, sino que sirvió de pistoletazo de salida para la etapa más grande que han tenido estos personajes.

Había muchos personajes portando el anillo que representa la fuerza de la voluntad en a lo largo y ancho del espacio. Si bien hacía falta resituarlos, tanto a los alienígenas – como Kilowog (¡Poozers!), Salaak o, entre otros, Ganthet – como a los humanos de la tierra: John Stewart, Kyle Rayner y especialmente ese diamante en bruto que siempre ha sido Guy Gardner. Esta miniserie, además de preparar el terreno para una segunda cabecera de Green Lantern, cumplirá esa función, resituando el estatus de cada uno de ellos dentro de los corps. Además de eso, venía implícito un nuevo reclutamiento de personajes que brillarían con el tiempo, como es el caso de Soranik Natu.

Más que una “Recarga”, este volumen lo que alberga es una siembra de conceptos y personajes notables. Algunos veteranos, otros nuevos, pero todos son situados donde brillen más, preparados para dar comienzo a algo que iba a crecer conforme se publicasen tebeos sobre ellos. Para que ese crecimiento fuera fuerte y robusto, hacía falta asentar bien los cimientos. Y eso es lo que se dedican Geoff Johns y Dave Gibbons en el guion de estas cinco entregas. Nos presentan una aventura funcional que sirve, además de para reclutar nuevos Green Lanterns resituar a los veteranos en puestos destacados. Sembrando un trasfondo que crecerá conforme la etapa avance y con la habilidad de ser un relato accesible para cualquiera y que, a la vez, no chirríe con los lectores que ya eran aficionados a los Corps.

De dar la grandeza y espectacularidad que precisaban estas páginas se encargó Patrick Gleason, que realizó un trabajo notable que sigue atesorando fuerza en muchas de sus viñetas. Tanto en las que los expresivos rostros que dibujó cobran vida como en la acción espacial que supo plasmar, bien resuelta en todo momento y que nos mete de lleno en la aventura galáctica que espera en estas páginas. A su lado, las tintas de Christian Alamy y Pentis Rollins y el color de Moose Baumann hacen que el sentido de la maravilla cobre vida en el resultado final. Uno que te hace devorar la lectura por la buena factura con la que está realizado.

Así demostraron Geoff Johns, Dave Gibbons, Patrick Gleason, Christian Alamy, Pentis Rollins y Moose Baumann que no solo supieron vencer los grandes miedos que pudiera despertar una franquicia moribunda como era la de los “Green Lantern Corps” al comienzo del presente siglo, sino que la llevaron a lo más alto. Y el comienzo de ese viaje, junto al “renacimiento” que supone la primera entrega de esta Biblioteca Green Lantern, está en esta espectacular recarga de superheroísmo espacial. Recuperadas ahora por Panini en «Biblioteca Green Lantern 2: Recarga«, un volumen de 136 con traducción de Bárbara Azagra. Ideal para sumergirse entre sus páginas mientras portas un anillo verde en una de tus manos.

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