
Los más veteranos del fandom lo saben: nunca hubo tantas carcajadas en un tebeo de un grupo de superhéroes como en la recordada “Liga de la Justicia” que llevaron a cabo Keith Giffen, J.M. Dematteis y Kevin Maguire. Una suerte de sitcom con mallas que pasó a transformarse en la “Liga de la Justicia Internacional”, para luego dividirse en dos grupos a ambos lados del Atlántico: la división de América y la de Europa. Que compartían el mismo espíritu hilarante y absurdo. Entre sus integrantes destacados, en el recuerdo quedan el Guy Gardner más zoquete que ha habido en los tebeos o parejas tan imbatibles para el humor como Blue Beetle y Booster Gold y las protagonistas que hoy nos ocupan Hielo y Fuego.

Nadie les sacó tanto partido como Giffen y Dematteis a este par de heroínas de segunda división. Provenientes de un supergrupo de la ONU, la brasileña Beatriz Da Costa y la noruega Tora Olafsdotter encontraron su lugar bajo el sol en la Liga de la Justicia, como un saludable contrapunto femenino frente a los colegas definitivos (“Booster Gold y Blue Beetle”), propiciando entre todos un saludable tono de comedia que, casi cuarenta años después, resiste muy bien el paso del tiempo. Todo aquel que haya leído estos tebeos recordará, por ejemplo, el “idilio” entre Gardner y la tímida y recatada Hielo. En oposición, teníamos a la exhuberante “Fuego”. Juntas tenían química, tanto entre ellas como en las situaciones que interactuaban. Por eso se hizo extraño que nunca se hubieran recuperado con efectividad a esta pareja. Si que aparecieron en décadas posteriores, pero con esa sensación de haber quedado relegadas al cajón del olvido y recuerdo. Hubo intentos y, en sus intervenciones a lo largo de las décadas sus personalidades fueron reafirmadas, pero nunca esa química había vuelto a dar algo realmente destacable. Hasta que llegó el “Amanecer de DC”.
Fue entonces cuando Joanne Starer, Natacha Bustos y Tamra Bonvillain llevaron a cabo “Hielo y Fuego. Bienvenidas a Smallville” (“ Fire & Ice: Welcome to Smallville”). Una miniserie de seis entregas que Panini cómics rescató para el mercado español el pasado verano en su línea DC Premiere. En ella vemos a este par de amigas verse “exiliadas”, junto con el entrañable L-Ron, por Superman en Smallville después de haber protagonizado un altercado con Guy Gardner. Hechos mostrados en un pequeño relato firmado por el mismo equipo creativo y publicado en Power Girl Special #1 como presentación de la serie y que también viene incluido en la edición en castellano, pues sirve de introducción a la historia.

A la hora de concebir esta serie en DC comics eran muy conscientes del factor nostalgia por la añorada Liga de la Liga de la Justicia de Giffen, Dematteis y Maguire. Baste ver la variant cover de éste último o la portada del #4 donde Terry y Rachel Dodson hacen un homenaje a la recordada portada del #34 de la Liga de la Justicia de América (ambas incluidas en la edición española). Si bien, los ingredientes que ha manejado Joanne Starter no se han quedado en el recuerdo, sino que ha planteado un guion entre el justo equilibrio de lo bueno del pasado de estas heroínas y la frescura de un relato actual.
Hielo sigue siendo recatada e insegura, mientras fuego sigue siendo puro idem: temperamental y decidida. Es en esa combinación donde nace la química y, también la comedia. Donde se forja la amistad de las dos protagonistas. Una que se pondrá a prueba en su estancia en Smallville, con la aparición de viejos conocidos del Universo DC, tanto de primera fila como de la legión de absurdos villanos que se cruzaron con ellas en los tiempos de la Liga. Todo en un tono ligero, con unos diálogos que refuerzan la personalidad de los personajes, resultando así una obra personal en el sentido de que no es una aventura más. Es una que solo podía ser protagonizada por las Hielo y Fuego más reconocibles. Y a la vez tiene los elementos suficientes para resultar atractiva para cualquiera que se acerque a estos personajes por primera vez.

Mérito que también es compartido por Natacha Bustos (“Moon Girl y Dinosaurio Diabólico”), que desde el diseño de ambas hasta la ejecución de cada página su trazo potencia lo contado. En primer lugar, por unos diseños que, sin ser rompedores con el pasado de ambas, resultan frescos. Y en segundo, porque con su trazo limpio las dota de vida y expresividad. Algo imprescindible para que esta historia funcione. Tanto con el dúo protagonista como con el resto de reparto de personajes que aparecen, tras ese trazo se esconde esa rara y preciada cualidad de perfilar mucho desde un aparente trazo sencillo. Que transmita y que capture lo que siente y expresa cada integrante de la viñeta y que, a la vez, pueda representar la acción que precise cada momento del guion. Natacha tiene esta cualidad y en estas páginas hay sobradas muestras de ello. Junto a ella, el efectivo color pop de Tamra Bonvillain hace el resto para que el tebeo cumpla su función de divertido entretenimiento. Sin pretensiones, pero con la efectividad de transmitir lo que la historia demanda.

Esta “Bienvenida a Smallville” es, en consecuencia, mucho más que nostalgia. Sin duda, la hay en sus entrañas. Pero también hay frescura a raudales y comedia bien dosificada entre la aventura que les espera a Hielo y Fuego en el pueblo de Superman. Junto a las seis entregas de la serie y la introducción que apareció en “Power Girl Special #1”, las 160 páginas de este TPB, traducido por Gonzalo Quesada, se acompañan de una entrevista a Natacha Bustos, a cargo de Lidia Castillo, y de un prólogo firmado por Miriam Almohalla, además de todas las reproducciones, a página completa y en formato “textless”, de las portadas realizadas para la serie, las principales a cargo de Terry y Rachel Dodson y las variantes a cargo de Kevin Maguire, Khary Randolph, Joshua “Sway” Swaby, Joëlle Jones con Jordie Bellaire, David Talaski, Stjepan Šejić, Marguerite Sauvage, David Nakayama, Jen Bartel, Amanda Conner, Greg Smallwood, Sozomaika y Oscar Vega. Aportando cada uno de los artistas su visión sobre esta pareja de heroínas. Unas que pertenecen a esa categoría de distinguidas secundarias, pero que en esta ocasión, por obra y gracia de Joanne Starer, Natacha Bustos y Tamra Bonvillain, han brillado de forma eficazmente divertida.
