Las Águilas de Roma II: ardiente juventud

En la Roma clásica, todo patricio debía realizar el ius militare antes de poder dedicarse a sus negocios. Como todo joven de clase alta, Marco Valerio Falco y Arminio, han ingresado en la Legión y cumplen con los deberes que se espera de ellos por el estatus al que pertenecen. Pero cuando vuelven a Roma, la ardiente sangre juvenil se impone y los jóvenes patricios se dedican a satisfacer cuanto placer se ponga a su disposición. Son los días de ardiente juventud que plasma Enrico Marini en la segunda entrega de “Las Águilas de Roma” (“Les Aigles de Rome”), editado en castellano por Norma.

Con la continuación de este peplum en viñetas, Marini no solo asienta definitivamente a los personajes en su contexto, sino que enriquece sus caracterizaciones mientras las vidas de los dos muchachos se van separando. Tanto física como emocionalmente. Mientras que Arminio demuestra una ambición y frialdad constante frente a lo que le rodea en la “Urbe Conditia”, Marco Valerio Falco comienza a guiarse por pasiones que van más allá de lo carnal. Es su ardiente juventud la que le pondrá en alguna que otra situación peliaguda, porque no es lo mismo el placer que los sentimientos. Ni tampoco los intereses familiares de las familias de patricios. Y Marco vivirá eso en sus carnes.

Hecha la presentación de la saga en el primer álbum, en este segundo Marini despliega la trama de forma efectiva, mezclando lo militar con lo íntimo entre bacanales y batallas, mientras vemos como va evolucionando la amistad entre los protagonistas, muy alejada de una lealtad idealizada. Y es ahí donde “Las Águilas de Roma” comienza a volar alto, pues es en esa escala de grises donde el drama propuesto cobra altura.

Todo esto queda plasmado en soberbias páginas en la que Marini despliega todo su arte. Donde los peligros de la urbe y las maquinaciones de los poderosos se muestran de la misma forma que las escenas de sexo y violencia. Donde nos sumergimos en la “Roma Eterna” por sus calles de todo tipo. A la par, el guion se torna más robusto, tanto por la definición de los personajes como por la introducción de elementos que enriquecen la trama, sembrando a su paso varios puntos de interés.

Si la primera entrega no dejó de ser una toma de contacto, en esta segunda aparecen ya las razones por las cuales este péplum en viñetas es uno de los péplums en viñetas más sólidos de los últimos años. A lo largo de sus 60 páginas, “Las Águilas de Roma Libro II” dejó los elementos necesarios para que, en entregas posteriores, la saga se consolidara. Todo esta sembrado ya en estas páginas, entre la ambición y la ardiente juventud de Arminio y Marco.

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