Aves de Presa 1.Megamuerte: Canario Negro reúne a las chicas.

Canario Negro, Big Barda, Zealot, Cassandra Cain y Harley Quinn. Esa fue la alienación que el “Amanecer de DC” (“Dawn of DC”) reservó para la recuperación de otra cabecera de culto: “Aves de Presa” (“Birds of Prey”). No fue otra que Kelly Thompson, la guionista de este nuevo volumen, quien eligiera los personajes con quien comenzar este nuevo vuelo. Debía ser atractivo el viaje y para ello se acompañó de su antiguo socio gráfico en “Ojo de Halcón”, Leonardo Romero, y de Jordie Bellaire. Los primeros frutos de la serie es su primer arco argumental, “Aves de Presa. Megamuerte” (“Birds of Prey: Megadeath”). rescatado con acierto por Panini el año pasado su línea de “DC Premiere«,

En ella esperan las seis primeras entregas de este volumen. Un material que ya había editado ECC en su momento pero, con buen criterio, Panini recuperó, pues su objetivo es editar de forma íntegra las series más importantes del “Dawn of DC” que habían quedado colgadas con el cambio de editorial responsable del material de la “Distinguida Competencia”. Y si bien estas “Aves de Presa” no ocupan el top de lo más selecto del ciclo del “amanecer”, si que tienen suficientes puntos a destacar para merecer su rescate.

Dentro de las cabeceras de culto que orbitan alrededor de Batman, “Aves de Presa” es una de las veteranas desde que viera la luz a finales de la última década del siglo pasado. Desde entonces, Chuck Dixon, Gary Frank y entre otros, Gail Simone (que incorporó con acierto a «La Cazadora«, dejaron huella en una serie que ha proporcionado buenos momentos al fandom. Pivotando normalmente el protagonismo entre Barbara Gordon y Canario Negro, estas “aves” alzaron un vuelo discreto pero firme, que les permitió conquistar su pequeño hueco en el duro mercado estadounidense.

En esta ocasión, y en el comienzo de la aventura, es evidente que Kelly Thompson ha optado por prescindir de Barbara Gordon para la alineación. No obstante, todo tiene su explicación, como se puede ver al final del volumen. Es pues el momento de Dinah Lance, Canario Negro, que tendrá que ir a rescatar a su hermana Sin, prisionera en la Isla Themyscira de las Amazonas.  Todo eso en un momento en el que las Amazonas están en conflicto con los Estados Unidos (gracias a la solvente etapa de Tom King en Wonder Woman), Dinah va a recuperar a las “Aves de Presa” para llevar a cabo la misión.

Sin largos preliminares, Kelly Thompson pasa a la acción desde el primer número, haciendo que la fase de reclutamiento sea un trámite rápido. Con las justas escenas para ver como será el rol de cada una de las integrantes del equipo, la acción se desata ya en la segunda entrega. No faltarán, además, algún cameo que otro de personajes destacados del Universo DC que enriquecen el entretenimiento propuesto.

Súmese a eso las dosis de ingenio y humor a las raciones de acción dinámica que esperan en estas viñetas. Unas que maximiza Leonardo Romero con solvente eficacia. Elevando un guion entretenido a páginas que son una delicia gráfica y estética, por el buen gusto de su trazo y el sentido dinámico de las escenas de acción que dibuja. En ese terreno donde, resultando actual cada una de sus viñetas, se aprecia un sentido de la espectacularidad y la acción que sabe a clásico atemporal. Como si se tratase de una asimilación del Kirby más dinámico, llevado al trazo propio de Romero, que sin duda tiene una capacidad descomunal para que sus personajes “cobren vida” en sus viñetas. Hecho que demuestra que quizá sea Leonardo Romero uno de los mejores narradores gráficos del tebeo superheróico de los últimos años, por lo «vivos» que están los personajes que dibuja.

A su lado, Jordie Bellaire elige una paleta de colores sencilla que potencia el estilo limpio y dinámico de Romero, que sabe sacar todo el partido posible al guion de Thompson. Resultando el trio un equipo tan bien engrasado no se explica la decisión editorial de encargar la parte gráfica de la quinta entrega a Arist Deyn, que asumió todo el arte de ese número. Deyn, cuyos parámetros estéticos se mueven entre la herencia de “Top Cow” y estilizaciones japonesas, rompe la unidad gráfica del volumen. Y no para bien, pues aunque es un artista notable, posee un estilo que rompe la dinámica previa de Leonardo Romero. El resultado del cambio de equipo gráfico resintió el conjunto, pero este es uno de los males de la industria mainstream de cómics estadounidense: que las fechas de entrega son sagradas y antes de retrasar un número, se cambia de dibujante. Quizá lo más razonable hubiera sido reservar a Arist Deyn para un “tie-in” autoconclusivo, que hubiera brillado más, y que Romero y Bellaire hubieran realizado el arco completo, pero así son las cosas en la industria superheroica.

Aún con eso, esta “Megamuerte”, da lo que promete en su portada: un blockbuster de superheroínas bien orquestado y encajado en el contexto DC que se publicó. Con una alineación fresca, a la que obviamente no se le pudo sacar todo el partido posible en apenas seis grapas, pero que da buenos momentos en este primer arco argumental y sienta bases con mucho potencial. Con una Kelly Thompson creciendo a cada entrega y un Leonardo Romero pletórico, las 152 páginas de este arco, con traducción de Bárbara Azagra, ofrecen espectacular entretenimiento. Complementandolo, queda un prólogo firmado por Miriam Almohalla nos introduce en la aventura y, como dulce complemento gráfico, vienen reproducidas  en formato “text less” las portadas principales y variantes de la edición en grapa estadounidense de estos seis primeros números, a cargo del propio Leonardo Romero con Jordie Bellaire, Stanley “Artgerm” Lau y Chris Bachalo con Jaime Mendoza. Así se presenta el primer vuelo de estas “Aves de Presa”: un buen destino para quien busque una buena ración de acción superheroica combinado con humor y algún toque ligero. Sin pretensiones, pero con entretenimiento garantizado.

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