«La Sociedad de la Araña: Llegan los… Spiderversales» («Spider-Society«) es un tomo que no se limita a recopilar historietas, sino que funciona como un auténtico mapa de carreteras del nuevo Spiderverso que Marvel pone sobre la mesa. Publicado por Panini Comics dentro de la línea 100% Marvel, este volumen de 120 páginas, en formato rústica con textos de Xavi Sanz Serrano, reúne una selección muy concreta de material que establece el nacimiento, la caída y la posible reconstrucción de la llamada Sociedad de la Araña. Es, en esencia, un punto de partida pensado para lectores veteranos del universo arácnido, pero también para quienes disfrutan de las grandes historias corales donde el multiverso es tanto escenario como amenaza.

El corazón del tomo lo conforman los cuatro números de la serie Spider-Society , escritos por Alex Segura. Estos episodios narran la primera gran reunión oficial de héroes arácnidos procedentes de distintas realidades, todos ellos conectados por la famosa telaraña del destino que custodia Madame Web. Lejos de plantear una simple “cumbre de arácnidos”, la historia arranca con una sensación de urgencia inmediata. Lo que debía ser un encuentro para coordinar fuerzas se convierte rápidamente en una emboscada que demuestra que ni siquiera un ejército de Spider-Personas está a salvo cuando el enemigo juega con ventaja.
A lo largo de estos cuatro números, asistimos a la formación improvisada de la Sociedad, a su primera misión y, casi sin tiempo para celebraciones, a su primera gran derrota. Personajes icónicos como Miles Morales, Spider-Gwen, Miguel O’Hara (Spider-Man 2099) o Jessica Drew conviven con variantes menos conocidas, pero igual de interesantes. Esta mezcla de nombres populares y secundarios no es casual. Segura construye la historia para que el foco no recaiga siempre en los mismos, permitiendo que personajes menos explotados tengan momentos de protagonismo, riesgo real y desarrollo propio. La amenaza central que recorre la serie es la Escuadrón Siniestro, un grupo de villanos diseñado no solo para ser letal, sino para romper la idea de que pertenecer al Spiderverso implica supervivencia garantizada. A lo largo de los números, la serie se vuelve progresivamente más oscura, más violenta y más consciente de que esta no es una aventura ligera: hay pérdidas, traiciones y decisiones que pesan. El cuarto número cierra el arco inicial dejando a la Sociedad diezmada, cuestionando si realmente es posible reconstruir algo a partir de un fracaso tan absoluto.

El tomo no se limita a la serie principal. Como complemento fundamental, incluye el Web of Spider-Man One Shot, una pieza que amplía el trasfondo mitológico del Spiderverso. Este especial refuerza la idea de la telaraña del destino como un elemento vivo, frágil y constantemente amenazado. Más que una historia independiente, funciona como un eco temático de las Sociedad de la Araña, aportando contexto y profundidad al papel de Madame Web y a la conexión espiritual (casi mística) que une a todos los héroes arácnidos, independientemente de su universo de origen. El volumen se completa con Edge of Spider-Verse vol. 4 #4, una historia que da inicio a todo el relato y nos sitúa en ese concepto del multiveso tan interesante.
En el aspecto gráfico, el tomo destaca por ser un trabajo coral que reúne a varios artistas con estilos distintos pero complementarios. Scott Godlewski es el principal responsable del dibujo en la serie, y su enfoque es claro. Priorizar la legibilidad y el dinamismo en escenas donde conviven numerosos personajes. Su estilo evita excesos anatómicos y composiciones confusas, algo especialmente importante en un cómic con tantas figuras en acción constante. Godlewski apuesta por una trazo funcional, directo y comprensible, que permite seguir la acción sin perderse en el caos multiversal. Andrés Genolet aporta un dibujo más expresivo y enérgico en las historias complementarias, que enfatiza la emoción y el movimiento. Su trabajo ayuda a diferenciar tonalmente los distintos capítulos del tomo, aportando variedad sin romper la coherencia general. Salvador Larroca, veterano ya en «La Casa de las Ideas«, suma su experiencia con un estilo más clásico y reconocible, que aporta peso y solidez a las páginas en las que participa, conectando esta nueva etapa con la tradición histórica del personaje. Ruairí Coleman completa el equipo artístico, contribuyendo a que el conjunto tenga una identidad visual plural, acorde con la naturaleza multiversal de la historia. El color corre a cargo de Matt Milla, cuya labor resulta esencial para unificar estilos tan diversos. Su trabajo cromático no busca deslumbrar, sino crear atmósferas claras y diferenciadas, ayudando a distinguir espacios, dimensiones y momentos emocionales. En un cómic donde muchos escenarios tienden a lo abstracto, el color se convierte en una herramienta narrativa clave para guiar al lector y dar coherencia al conjunto.

Al cerrar «La Sociedad de la Araña: Llegan los… Spiderversales», la sensación que queda no es la de haber asistido a una simple reunión de variantes de Spider-Man, sino a la fundación (fallida, caótica y dolorosa) de algo mucho más grande. Este tomo no busca ofrecer respuestas definitivas, sino dejar claro que la telaraña del destino se ha tensado hasta el límite y que cualquier vibración puede romperla. Panini presenta así un volumen que funciona como prólogo, manifiesto y amenaza al mismo tiempo. Los autores implicados siembran ideas, presentan nuevos nombres y recuerdan que en el Spiderverso nadie está a salvo por el simple hecho de llevar máscara. Cuando llegas a la última página, no queda euforia, sino inquietud y esa es precisamente su mayor virtud. Porque si algo deja claro este tomo es que la Sociedad de la Araña puede haber nacido entre telarañas, pero su futuro se decidirá entre sacrificios, traiciones y un multiverso que ya ha empezado a devorar a sus propios héroes.
