
“Nuevo o principiante en cualquier facultad o materia”. Así define el Diccionario de la lengua española la palabra “Novato”. El cómic que hoy nos ocupa, “Grommets”, viene titulado con un término que es un sinónimo aplicado a la cultura skate (también al surf) que comenzó a florecer al calor del Punk Rock en la primera mitad de los ochenta en muchos suburbios de Estados Unidos. Una actitud que germinó en muchos adolescentes que se salían de la tangente establecida. Esa que dejaba fuera a aquellos que no gustaban de los deportes convencionales, o no destacaban precisamente en ninguno de ellos. Inadaptados para algunos, en muchos casos eran chavales que aún estaban buscando su lugar en esa época en la que los grupos de pertenencia o referencia son vitales para caminar hacia la madurez. Sin embargo, no claudicaron integrandose en las corrientes mayoritarias, sino que mantuvieron su esencia personal. Demostrando que el lema “Do it yourself” era algo más que un eslogan, pues denotaba una actitud vital que imprimía carácter.
De esto parte “Grommets”, de Rick Remender, Brian Posehn, Brett Parson y Moreno Dinisio. Una obra que no se anda en lo metafórico y va a lo prosaico. Con la sencillez de quien tiene claro lo que tiene que contar, lo que nos cuenta esta historia tiene la piel pegada a la realidad y toca hueso, porque apela a cuestiones universales como la búsqueda de la identidad personal, la amistad y la relación con el individuo con la sociedad. El yo frente al mundo. Dejarse llevar por los caminos ya preestablecidos o buscar uno propio. Todo eso subyace en las siete grapas que componen este relato, publicadas por Image en Estados Unidos y que Norma ha estrenado en un volumen unitario de 216 páginas con traducción de Hernán Migoya.

Aun con la presencia constante de la cultura skate, lo que nos cuentan en el guion Rick Remender y Brian Posehn («The Big Bang Theory”), es una propuesta perfectamente aplicable a cualquier corriente cultural adoptada por jóvenes que se salían de lo establecido. Si bien estas páginas están bañadas de estética, música y monopatines, lo que se desarrolla es universal, como la adolescencia misma. La que está pasando Rick, cuyos constantes cambios de residencia de su familia no ayudan a que tenga una red de amigos sólida. También la de Bryan, el joven skater de familia desestructurada y alma de metal head que se convertirá en su mejor colega.
Juntos emprenderán un camino de iniciación durante esa época de instituto. Forjándose una amistad mientras ocupan su lugar natural en ese microcosmos particular que compone la juventud urbana en cada ciudad. Junto a ellos, otros muchachos y muchachas compondrán una pandilla cuyas caracterizaciones transpiran veracidad. Desde el pintoresco punk “Mike Púas de la Libertad”, que completa el trio masculino, hasta el reparto femenino de la cuadrilla. Si bien Rick y Bryan son los ejes del relato.

Todos ellos han pasado por el arte y diseño de Brett Parson (“Thank Girl” o, entre otras, “The Goon”), que los ha plasmado de manera solvente en unas páginas que fluyen apoyan cada uno de los momentos de lo que se cuenta. Tanto lo más divertido como lo más dramático. Pues esta historia es como la vida, sin épicas ni metáforas, donde hay situaciones que golpean directamente a los protagonistas y otras que les brindan instantes gloriosos. Como las efectivas onomatopeyas dibujadas en muchas de las viñetas, que amplifican el efecto que se ha de transmitir donde aparecen.
En esencia, este es un relato sin artificios, tan directo como el suelo que se muerde cuando uno cae de su tabla. Porque aquí de lo que se trata es de surfear la ola de la vida. Que es la que viene y puede que sea la que no esperas. Esa sensación queda bien retratada en los lápices de Parson en todas sus viñetas, a las que baña de un efectivo y luminoso color Moreno Dinisio. Ideal para la época que estan viviendo los personajes, justo en ese momento donde todo se descubre. Donde todo implica una iniciación.

Así se configura este solvente “slice of life”: sobre una tabla con ruedas, mientras suenan Suicidal Tendencies, Bad Religion, Scorpions, Rush, The Clash, Iron Maiden, Samhain, Black flag o, entre otros, The Misfits. Donde su lectura va despertando el interés página a página. Como cuando un colega te va contando una vivencia que ha tenido o tuvo en su adolescencia. Cuya expectación aumenta conforme te la van relatando. En distancias cortas, la que proporciona la verdadera amistad. Eso transpira “Grommets” por sus poros: una historia “con piel” y que “toca hueso”.
