What If: ¿Y si Mickey y sus amigos fueran Los 4 Fantásticos?: Disney juega a ser Marvel

Si alguna vez alguien te hubiera dicho que Mickey, Minnie, Donald y Goofy podían transformarse en superhéroes de Marvel, probablemente habrías sonreído, movido la cabeza y seguido con tu vida. Pero Marvel Comics ha decidido que ya era hora de poner a prueba esa idea y, honestamente, el resultado es absolutamente encantador. «What If: ¿Y si Mickey y sus amigos fueran Los 4 Fantásticos? Y otras historias» (» What If…? Mickey & Friends Became The Fantastic Four«) es un cómic que, en 112 páginas a todo color, consigue un equilibrio perfecto entre la nostalgia Disney y el espectáculo heroico de la “Casa de las Ideas”. Aquí, tus personajes favoritos de Disney se convierten en las versiones más adorables y divertidas de la Primera Familia, Thor, Iron Man, Hulk, incluso Spider-Man. Y, sí, El Pato Donald es La Cosa. Todavía no me he recuperado del shock inicial, pero tampoco quiero hacerlo, porque es muy divertido.

La primera historia, What If…? Mickey and Friends Became the Fantastic Four, escrita por Riccardo Secchi junto a Steve Behling con arte de Lorenzo Pastrovicchio y Lucio Ruvidotti, comienza con una premisa simple y gloriosamente absurda: mientras disfrutan de un paseo en un parque de atracciones, Mickey y sus amigos son bombardeados por rayos cósmicos. En lugar de tragedias cósmicas y conflictos oscuros, como ocurriría en el universo original de Marvel, aquí tenemos transformaciones que provocan sonrisas inmediatas. Mickey se estira como Reed Richards, Minnie puede volverse invisible como Sue Storm, Donald se convierte en roca como La Cosa y Goofy… bueno, enciende llamas como Johnny Storm, pero siempre con ese aire torpe que lo caracteriza. La historia se desarrolla con cariño y respeto tanto hacia los personajes de Disney como hacia la Primera Familia de Marvel, respetando identidades, pero permitiéndoles jugar con ellas de formas inesperadas. Por ejemplo, Minnie sigue siendo Minnie y al mismo tiempo Susan Richards; es un guiño sutil que provoca un encantador choque de mundos. Los villanos también se llevan su ración de humor. Pete se transforma en el Hombre Topo y su origen como ladrón ridículamente ineficaz es un contrapunto cómico frente a la solemnidad del original. Las viñetas están llenas de referencias a los cómics de Los 4 Fantásticos, desde monstruos de tres cabezas hasta ese icónico gesto de unir las manos para canalizar sus poderes, pero reinterpretados con un toque totalmente Disney. Todo esto convierte la historia en un homenaje tanto a Marvel como al mundo clásico de Mickey y sus amigos.

La segunda historia, «Mickey and Friends Became The Avengers«, también escrita por Steve Behling y Luca Barbieri, desplaza a los personajes a un escenario distinto, donde Mickey lidera un grupo que combina a sus amigos más cercanos como los héroes más poderosos de la Tierra. Aquí, la premisa es ridículamente adecuada. La amenaza no es una catástrofe global, sino una disputa que involucra rivalidades familiares, tartas, fiestas y algún que otro problema en el parque. Goofy-Hulk, con su torpeza característica, causa más problemas que los villanos mismos, desencadenando una serie de eventos hilarantes. Con un dibujo de Alessandro Pastrovicchio tan correcto como espectacular. Mickey debe transformarse en Iron Man, pero el traje está en la estantería más alta y no puede alcanzarlo; Pluto como Ant-Man y Minnie como la Avispa llegan tarde porque el taxi hormiga se retrasó cinco horas. Todo está pensado para que te rías mientras sigues la historia con total atención. Esta historia demuestra que los Vengadores pueden ser muy poderosos, pero también pueden ser completamente adorables y desastrosos cuando se trata de personajes de Disney.

Luego llegamos a «Donald Duck Became Iron Man«, probablemente la historia más divertida y carismática de todo el tomo. Donald, siempre desafortunado, recibe de Ungenio Tarconi los planes que su tío Gilito le había pedido. Por supuesto, en lugar de construir tal artilugio, Donald termina creando la armadura de combate, equipada para atar a los Chicos Malos. La historia es un ejemplo perfecto de cómo se puede adaptar un personaje clásico de Disney a un rol icónico de Marvel. Donald como Iron Duck es feroz y torpe a la vez, con su habitual mezcla de bravura y mala suerte, lo que lo convierte en un Iron Man completamente único. Cada página está llena de ingenio, guiños y humor que solo un pato enfadado y decidido puede ofrecer. El arte de Donald Soffritti captura perfectamente la esencia de Iron Man y Donald a la vez, con colores brillantes y expresivos que hacen que cada panel rebose diversión.

Finalmente, What If…? Goofy Became Spider-Man, cierra el tomo con broche de oro. Aquí Goofy asume el rol de Peter Parker, pero con todas las adaptaciones necesarias para encajar en su mundo. En lugar de un trágico accidente que involucra la muerte de Tío Ben, tenemos una versión amable y humorística donde la tía May sigue a salvo y la historia mantiene el espíritu optimista de Disney. Goofy aprende a balancearse, a usar sus poderes y a enfrentar villanos en el concurso de Fuerza Física, reemplazando la clásica lucha de lucha libre. El guion de Steve Behling y Riccardo Secchi, junto al arte de Donald Soffritti y colores de Lucio Ruvidotti, logran transmitir la sensación de una aventura arácnida, divertida y, sobre todo, con mucho corazón. Los pequeños cambios respecto al material original funcionan bien, proporcionando un punto de entrada perfecto para nuevos lectores y un guiño encantador para los fans de Spider-Man.

La edición de Panini Comics, con traducción de Alfons Moliné mes fluida y mantiene el ritmo cómico de las historias, mientras que los extras de la edición como portadas alternativas realizadas por Dan Panosian, Mark Brooks, Skottie Young y Phil Noto entre otros. Además, el artículo introductorio del traductor ayuda a contextualizar la locura con cariño y respeto por los personajes y sus mundos.

Es pues este tomo «What If: ¿Y si Mickey y sus amigos fueran Los 4 Fantásticos? Y otras historias» una obra para todos los públicos. Tanto para los que adoran “La fábrica de sueños” que quizá nunca hayan leído un cómic de Marvel, como para los lectores de “La Casa de las Ideas” que quieren ver cómo sus héroes favoritos interactúan con los personajes más entrañables de Disney, o éstos asumen sus roles. Leer estas 112 páginas es un viaje continuo de sonrisas, recuerdos y pequeñas sorpresas, y aunque las historias sean cortas, cada una tiene suficiente sustancia, humor y creatividad para dejarte satisfecho y con ganas de más. Si alguna vez pensaste que no necesitabas ver a Donald como La Cosa, a Goofy como Spider-Man o a Mickey liderando un equipo de héroes en una disputa galáctica, este cómic te demostrará que estabas equivocado. Es la combinación perfecta de absurdo, cariño y respeto hacia los personajes originales. En un mundo donde los superhéroes a menudo parecen demasiado serios, aquí encontramos diversión pura, creatividad desbordante y una invitación a disfrutar de la lectura sin preocupaciones.

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