
Cuando alguien logra cierto reconocimiento con un trabajo artístico ya puede seguir creando bajo los parámetros con los que ha logrado hacerse un hueco. Pero no todo el mundo opta por ese camino, a priori más cómodo pues ya tiene un público receptor de ese tipo de propuestas. Siempre queda la inquietud creativa y las ganas de probar otras opciones, de experimentar. De partir, aunque sea desde el mismo punto, hacia otros lugares que ofrezcan nuevos territorios por explorar.
Quizá ese sea el motor interno de alguien cuya labor sea crear. No por nada, la curiosidad es el motor principal de lo creativo. Las ganas de explorar, de llegar a nuevos puertos alejándose de una rutina productiva, digamos, casi “industrial” que si bien puede alimentar la cuenta corriente del autor, puede llegar a ser un terreno poco estimulante.

Esta reflexión viene a colación de “Pataslargas y el misterio de las profundidades” (“JeanJambe et le mystère des profondeurs”), el nuevo libro de Matthias Picard editado en castellano por Fulgencio Pimentel. Destinado a priori al público infantil, estamos ante una obra intergeneracional, pues sus páginas pueden fascinar a cualquiera, con independencia de la edad que tenga. Al fin y al cabo, aunque los años pesen en las espaldas de cada cual, a nadie le amarga asomarse a una maravilla.
“Pataslargas” es, en esencia, una golosina en 3D. En forma de homenaje al “Viaje al centro de la tierra” (“Voyage au centre de la Terre”), Picard sigue rindiendo tributo a uno de los padres de la ciencia ficción moderno, Jules Verne. Como ya hiciera con su Jim Curious y su “Viaje al corazón del océano”, donde la referencia a “Veinte mil leguas de viaje submarino” (“Vingt mille lueues sous les mers”) subyacía como acertado tributo entre los surcos de las ilustraciones. Solo que en esta ocasión Picard no parte solo del dibujo, sino que utiliza fotografías para enriquecer la profundidad en la técnica de anaglifos que normalmente utiliza.

De esa manera, el dibujo se ha encontrado con el modelado y la escultura, todo para llegar, luz mediante, al sentido embrionario de maravilla que tuvo la fotografía artesanal en sus comienzos. Donde, además de retratar la realidad, posibilitó la opción de ser utilizada como materia prima para la creación de ilusiones, tan irreales como artísticas. Es en ese punto donde el viaje de “Pataslargas” se torna un concepto que mira tanto a pasado como a futuro con esa intensidad que solo se da en las cosas que saben a presente inmortal. Y que siempre desprenderán esa sensación, por la frescura que desprenden.
Ahí es donde se puede reconocer y valorar el paso adelante que ha llevado a cabo Picard, Experimentando con la imagen, moldeando las texturas y formas que retrata en cada imagen. Esas por las que pasea el personaje en su maravilloso viaje. Donde se homenajea a Verne mientras el sentido de la maravilla cobra volumen entre el verde y el rojo de cada una de las lentes de las gafas 3D.

Esas son las cualidades que exhibe “Pataslargas y el misterio de las profundidades”. Ideal para cualquier edad. Una experiencia tan rica y profunda como la tridimensionalidad y volumen con que cobra vida en cada fotografía de este maravilloso viaje en papel. Uno en el que solo hace falta ponerse las gafas y abrir el volumen para acompañar a Pataslargas por esta fantasía hecha papel.
