Sin City 3. La Gran Masacre: colosal y épica catarsis.

La viñeta que inaugura este texto sintetiza muy bien los elementos del comic que hoy nos ocupa. Explícita rayando lo sórdido, pero sin traspasarlo. Ahonda en sus contrastes en una sexualidad ruda, sin sutilezas. Violenta en rotundas formas. Junto a la carne y la lencería, las armas. Aunando el placer y dolor que pueden provocar los mismos cuerpos, los de las chicas que pueblan las calles del barrio viejo de Sin City, auténticos iconos de “La Gran Masacre” (“The Big Fat Kill”) de Frank Miller, recién recuperada en una colosal edición por parte de Norma.

Recuperando a Dwight (“Mataría por ella”) para la ocasión, Frank Miller se desató por completo en este relato de Sin City, donde entre la violencia descarnada y una cruda sensualidad propone una violenta catarsis en todo su esplendor. Potenciada por varios elementos que son seña de identidad del autor de Maryland: un sentido de la épica urbana muy descreído y, paradójicamente, idealizado a la vez. Uno que bebe del mejor género negro derramado en varias novelas, películas y cómics previos, del que Miller saca la esencia y la potencia con un sentido gráfico espectacular. Del que impacta y deja huella. Como el beso apasionado de una mujer fatal. Pero también como el de un golpe letal…

Ese es quizá uno de los cimientos donde se asienta esta gran masacre, pero no el único. El gusto por las artes marciales es otro de ellos. Utilizado sobre todo para espectaculares escenas de acción. Haciendo uso de algún que otro cliché, Miller se sirve de ellos para llevarlos un paso más, creando coreografías violentas compuestas de encuadres y páginas que funcionan de forma rotunda. En las que las síntesis gráfica potencia la intensidad del momento contado. Dejando a quien lo lee impactado.

En tercer lugar, y no por ello menos determinante, está la sombra de la batalla de las Termópilas, ya presente aquí. Un tema que posteriormente Miller recrearía en otra de sus obras cumbre: “300”. En las sucias y oscuras calles del barrio viejo de Sin City ya está presente esta influencia. Con mucho plomo y sangre, pero con idéntico espíritu épico. Sin espartanos, pero con un pequeño ejercito de mujeres dispuestas a todo ante una amenaza.

De eso se nutre “La gran masacre”. Otra de las cumbres de Sin City y de su autor: Frank Miller. Una en la que, además del evidente género negro que destilan sus páginas, hay otros elementos que hacen de esta obra un clásico del cómic. Uno que te deja las viñetas pegadas en la retina. Que apela a lo visceral, a lo carnal, a lo extremo… cuyos mecanismos siguen funcionando como el primer día que vieron la luz, con una efectividad notable y atemporal.

Norma acaba de recuperar esta joya en una nueva edición a gran tamaño, con traducción de Hernán Migoya. En ella, sus 184 páginas se disfrutan de forma intensa y colosal. Vestidas de dos formas: una en cartoné y otra de lujo, envuelto el volumen en un cofre forrado en tela y con litográfia de la nueva ilustración de Frank Miller que viste la portada. En ambas opciones, nunca se ha visto de forma tan certera y colosal esta certera y violenta catarsis hecha cómic.

“Se avecina una tormenta.”

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