Dime tu nombre: Vida propia

Da igual el medio de expresión. Si cuando descubres un relato, el tiempo a su lado se detiene, es que has dado con una de esas historias que merece recordar. Pues han captado toda tu atención e interés, olvidando cualquier aspecto externo que las rodee. Puede ocurrir con cualquier lectura, serie, película. También con una buena canción o cuadro, pues no dejan de tener en sus adentros un relato que percibimos como si fuera la punta del iceberg entre la música o los trazos de pintura. En cualquiera de esos casos, si das con algo que centra toda tu atención, si en ese momento no existe nada más, es que es algo valioso.

Eso lo podríamos aplicar a “Dime tu nombre”, la serie creada por Hugo Stuven, Alejandro Fernández y César Nicolás y protagonizada por Michelle Jenner, Darío Grandinetti, Younes Bouab, Elena Rivera y Raúl Arévalo que ha irrumpido en la plataforma de Prime Video de Amazon como un fresco soplo de terror sobrenatural. Puro miedo en imágenes, que apunta y se nutre de muchos más elementos que los fantasmagóricos y que, en algún momento deberíamos dedicar unas líneas aparte, por todo lo que encierran sus fotogramas.

También serviría la afirmación con que se abre este texto para hablar del cómic que ha nacido de esta serie, obra de El Torres, Jorge Esteban Urabayen y Valentín Ramón, que supone la primera obra de producción propia de Moztros, en colaboración con Espotlight Media y Skybound Productions. Pues este spin-off en viñetas es mucho más que un cómic nacido al calor de la certera serie, teniendo una rotunda personalidad propia.

Decimos esto porque el tebeo se puede recorrer sin necesidad de haber visto la serie. Funciona por si mismo y esto es un mérito notable de los autores. Empezando por El Torres, que sabe jugar con muchos elementos de la serie principal. Algunos son mostrados de forma explícita y otros se sugieren, pero todos ellos componen un paisaje propio y a la vez hermano de la serie. Un hermano mellizo, pues lo que cuenta no es lo mismo, sino que enriquece el mosaico general que supone el concepto que subyace en “Dime tu nombre”.

Situando la acción en dos momentos de tiempo, 2025 y 1595, el tebeo nos lleva a Fuensanta, el lugar donde en los noventa ocurrieron los hechos que se cuentan en la serie. Así futuro y pasado confluyen en el mismo lugar trágico para seguir explorando el mal que ahí acecha. Tan antiguo como la humanidad, pues se alimenta de su dolor y miedo. Es ahí, en el mismo lugar, donde tomaran forma nuevos sucesos, entrelazados a pesar de los siglos de diferencia que los separan. Aunque el tiempo haya pasado, igual “huele a mar”…

Con esos mimbres, y sin revelar muchos elementos de la serie de la que parte, El Torres ha construido un sólido guion que te invita a leerlo de corrido, por el oficio destilado en unas caracterizaciones rotundas y una trama que simplemente funciona de forma natural. En el justo equilibrio entre lo esperable de estos relatos de género y las sorpresas que todo buen relato de terror ha de guardar. Con unos certeros diálogos que remiten a cada tiempo donde son dichos, cuidando tanto la forma y tipo de lenguaje como lo que expresan. Maximizando la veracidad que entraña cada personaje y momento en que son dichos. Por ello, por muchos kilómetros de páginas leídas que pueda llevar el lector, esta historia consigue despertar escalofríos al pasar alguna página.


En lo gráfico, el tándem formado por Jorge Esteban Urabayen y Valentín Ramón plasman en viñetas cada época. Urabayen nos lleva al Siglo de Oro mientras que Ramón nos traslada al presente, consiguiendo diferenciar estéticamente cada época. Un contraste que no solo complemeta, sino que enriquece el resultado final. Si bien comparten lugar e intensidad, pues cada uno nos llevan al terror que destila el relato. Un terror que confluye, entre la iglesia, la cripta y el árbol, donde recordamos que “al mal le da igual por quien recemos”.

Por todo ello, las 96 páginas de “Dime tu nombre” editadas por Moztros se erigen como un tebeo con entidad propia. Un cómic ideal para los amantes de terror en viñetas, disfrutable para cualquiera que busque relatos de una pieza. De esos que captan tu atención y no la sueltan hasta la última página. De esos que, después de leerlos, vuelves para atrás para recorrer alguna viñeta otra vez, pues el impacto que han dejado te invita a reencontrarte con ellas. Eso aguarda en el tebeo de “Dime tu nombre”, un relato que si bien nace de la serie, se sostiene de forma rotunda por si mismo. Y eso, tanto si has visto la serie como si no, es una buena noticia. En ambos casos te va a sobrecoger.

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