Blacksad Stories: Weekly. El equilibrio entre la fidelidad y lo personal

De todos los personajes y series surgidos durante el presente siglo en Europa, Blacksad es, sin duda, uno de los que más notoriedad ha obtenido. Desde que apareciera en “Un lugar entre las sombras” hace 25 años, sus relatos no solo la han consolidado como una de las series más apreciadas por los aficionados, sino que el personaje ya es un icono del noveno arte europeo. Consecuencia sin duda del magistral trabajo realizado por Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido, que, a lo largo de siete álbumes publicados hasta hoy, han construido un rico universo antropomórfico imbuido de la mejor tradición noir y de una personalidad propia tan potente como singular. Una que hace que, cada nuevo lanzamiento de la serie, es todo un acontecimiento. De esos que se hacen eco los medios generalistas, teniendo una repercusión mediática que ya se va acercando a la altura de clásicos como, por ejemplo, Astérix.

Semejante revuelo no es desproporcionado. Al contrario, es consecuencia del notable trabajo de Canales y Guarnido, que con cada álbum han consolidado una de las propuestas en viñetas más solventes del mercado franco belga del último cuarto de siglo. Baste cualquiera de los álbumes de la serie para corroborarlo y sumergirse en esas lecciones de serie negra hechas tebeo, en ese mundo antropomórfico que desprende magnetismo en cada viñeta dibujada por Guarnido, en esas sólidas tramas y líneas de diálogo que hacen de cada lectura algo digno de poner en valor.

Por todo ello, no es extraña la expectación generada por Dargaud cuando anunció en verano el primer spin-off de la serie: “Blacksad Stories: Weekly”, a cargo de Juan Díaz Canales y Giovanni Rigano. No ha pasado mucho tiempo para poder comprobar si el hype generado iba alineado con el tebeo en cuestión. El pasado 31 de octubre “Weekly” llegó al mercado franco belga y Norma lo acaba de estrenar esta semana a este lado de los pirineos.

La portada del cómic ya establece de forma sólida lo que nos espera en su interior. En ella, entre una concurrida multitud en una calle del Nueva York de los años cincuenta, podemos ver al joven Weekly iluminado por un rayo de luz. Acaba de cruzarse con John Blacksad, que sigue caminando en sentido contrario. A modo de metáfora, esta imagen sugiere dos sensaciones: la evidente de que el protagonismo lo asume el personaje iluminado, mientras que el detective felino de la serie principal se aleja de la zona bañada por el sol. Pero su presencia, aunque “salga de foco”, se deja notar tanto como un cameo como una señal de que el tebeo va a tener las señas de identidad literarias de la serie madre.


De eso Juan Díaz Canales se ha encargado. Si bien el tono es más desenfadado, pues estamos hablando de una aventura protagonizada por un joven Weekly antes de adoptar su apodo. En una suerte de relato de iniciación que llevará a Dustin Kalisnowszczyzna (su verdadero nombre) a ser el reportero que todos conocemos. Para ello, Díaz Canales despliega sus habilidades para componer una historia bien ambientada y contextualizada. Donde la censura y la ola de conservadurismo puritano que invadió la Norteamérica de mediados del siglo XX está presente. En ese contexto, con los cómics de terror en el punto de mira de los “guardianes de la moral”, es donde nuestra comadreja antropomorfa favorita se va a dar de bruces con su primer caso. Todo un bautismo para encontrarse con la profesión que desempeñará y lo hará un elemento indispensable de la serie madre.

En un reciente encuentro con lectores, Canales destacaba que los diálogos son el único elemento que tiene un guionista para una comunicación directa con los lectores. El resto del guion son, decía, una serie “indicaciones técnicas” para que el dibujante las plasme en la página. Esa comunicación directa Canales la aprovecha con hábil maestría, dando vida en cada dialogo a los personajes, haciéndolos creíbles y reales, por mucho que sean animales antropomorfos. Esa “veracidad textual” es uno de los puntales sobre los que se sostiene un guion robusto como éste, donde la trama pesa tanto como el contexto de lo que se cuenta, bien armado y enriquecido. Dando la sensación de riqueza argumental en todo momento, para meter de lleno al lector en un relato de una pieza.

Para ello es indispensable también la labor realizada por Giovanni Rigano, que insufla vida en cada rostro, gesto y expresión que ha dibujado. Consciente de que es imposible sustituir a Guarnido, el artista italiano ha sabido dar con el punto de equilibrio perfecto: uno que es fiel al universo gráfico de Blacksad y, a la vez, conserva sus señas de autor. Llegar a ese punto personal y, a la vez, ser fiel al imaginario de esta serie no debe ser fácil y en estas páginas Rigano lo ha logrado. Todo un salto sin red del que no solo ha salido airoso, sino que lo ha llevado a cabo con ejemplar eficacia. Baste para ello sumergirse en estas páginas.

Por todo ello, desde estas líneas no solo celebramos los 25 años de Blacksad, sino que además lo podemos hacer con “Blacksad Stories: Weekly” recién editado en castellano por Norma. Un tebeo que expande el personal universo noir antropomórfico de Canales y Guarnido con rotunda solidez. Un cómic para disfrutarlo, como un buen tema de Jazz vocal, donde cada instrumento tiene presencia y personalidad. Como, en definitiva, todo lo que implica Blacksad.

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