Lonesome integral 2: cierre a la altura

“Mi nombre no le dirá nada…”

Pero sus actos sí. El jinete sin nombre continua su senda de venganza en el segundo integral de “Lonesome”, de Yves Swolfs, recién editado en castellano por Norma. Tras los hechos acaecidos en el primer volumen, el protagonista de esta saga va a llegar a Nueva York para encontrarse con los verdaderos hombres que tiran los hilos de la conspiración que agita la frontera entre Norte y Sur antes de la Guerra de Secesión norteamericana. Su camino no solo le va a llevar a conocer quien conspira para beneficiarse de un conflicto fraticida, sino a las duras verdades de su pasado que le van a ser rebeladas…

Así continua este sólido western en cuatro actos. Donde Swolfs hace gala de oficio en un relato donde se combinan elementos esenciales del género de frontera junto a otros de cariz sobrenatural. Todos dispuestos para una aventura que no solo mantiene el interes de quien la lea, sino que la va aumentando conforme avanza la trama.

Como muestra, lo que espera en el segundo y último integral de la saga, compuesto por el tercer (“Lonesome Tome 3 – Les liens du sang«) y cuarto álbum (“Lonesome Tome 4 – Le territoire du sorcier”), donde los lazos de sangre y lo sobrentarual, cobraran su peso. No uno similar, pero igualmente determinante en este relato que parte de una venganza personal hasta alcanzar una conspiración de alcance nacional.

En el medio un personaje de una pieza, el jinete sin nombre. Del cual conoceremos más mientras la trama coge altura entre conspiraciones y lazos familiares. Por el medio, el sabor de una sobria aventura se deja paladear, como una buena bedida, disfrutable a cada sorbo. Macerada por el acertado dibujo de Swolfs. Preciso en cuanto a definición y notable en la composición de cada página, que potencia a través de encuadres y disposición cada momento plasmado. Componiendo un Western que te mete de lleno en su trama, llevándote a esa época incierta de preguerra, donde los intereses ocultos pesan tanto como la inminente guerra que está en juego.

A lo largo de sus 124 páginas, traducidas por Alfred Sala, “Lonesome” culmina de forma satisfactoria. Cerrando con oficio la trama del relato, una llena de venganza, muerte bajo el plomo de las armas. Sin compasión y con eficaz soltura. Como el trazo de Swolfs, que ya es garantía “per se” para acercase al tebeo, por su magistral dominio artístico y literario para componer un Western que, además de cumplir con los estándares del género, siembra en la trama suficientes elementos fuera del género, en un sentido estricto, para refrescar este relato vigoroso. Con tanta potencia como cada una de las viñetas que lo componen. Quizá este cómic no haya hecho ruido al editarse en castellano, pero deja huella cuando uno se adentra en su lectura.

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