Tras el soplo de aire fresco que supuso el año pasado “El soplo de las cosas”, llega la continuación en castellano de “La Caminante de la Niebla” con un poético título: “Las Quimeras” (“ La Marche Brume Tome 2 – Chimères”), donde Stéphane Fert sigue combinando un atractivo concepto con una seducción plástica que desprende en cada página.
Si el potente comienzo suponía una suerte de híbrido entre fábula ecologista y reminiscencias folclóricas europeas, “Las Quimeras” lo consolida. Si bien se intuye que Fert ha optado por explorar, para las posibilidades argumentales que se brindaban, las opciones a priori menos transitadas. Hecho que, lejos de despistar, potencia el interés hacia quienes conozcan la saga.

Templanza, la joven ogresa criada entre las broxas que la adoptaron, ya ha tenido un primer contacto con la “la niebla negra”: aquello que barrió todo lo que era el mundo de los “omes”. Sin embargo, para no poner en peligro a su gente, Templanza ya se ha adentrado en el bosque. Con la ausencia constante de las mujeres que la cuidaron, deberá emprender un camino de búsqueda para encontrar quien está detrás del mal que acecha. Pero el camino no solo lleva a ese destino, pues es una forma de conocerse y descubrir quien es en realidad.
Mientras tanto, las broxas emprenderán su propio exilio ante la amenza que les persigue. Así en “Las quimeras” confluyen varias diásporas en sus páginas. Varios viajes, exteriores e interiores, del “dramatis personae” principal de la obra. Tomando el relato, en definitiva, nuevos recursos y elementos para dar mayor riqueza contextual al camino que nos muestra. Uno que tiene mucho de metafórico y poético, lleno de magia y fantasía, pero que tras su encanto deja el poso de los relatos que calan mientras se recorren.

Para ello, la síntesis en la composición de páginas y encuadres que maneja Fert vuelve a revelarse esencial. Tanto como su personal trazo y sus magnéticas elecciones cromáticas. Consiguiendo así páginas de gozosa contemplación en las que, además, nunca se pierde la perspectiva de que están al servicio de lo que están contando. Hecho que a todas luces refuerza el relato, por la potencia gráfica que alcanza y la perfecta simbiosis con lo que cuenta.
Quizá por eso estas “quimeras” sea una lectura ideal para un amplio abanico de lectores. Porque quizá este relato parezca ligero, pero no es ligero, pues cuando entra uno en sus páginas advierte de la profundidad conceptual que desprende. Que si bien está mostrada de forma accesible, no esconde la complejidad donde se asienta. Rebelándose así, conforme se avanza en este camino, uno que merece la pena transitar.

Editado en Francia por Dargaud. Al igual que el primer volumen, Nuevo Nueve se ha encargado en traer al mercado en castellano, “La caminante de la niebla 2 – Las Quimeras”, en una cuidada edición en cartoné de 136 páginas con traducción de Inés Sánchez Mesonero y unos extras con ilustraciones y bocetos que serán una auténtica golosina para quien disfrute del arte de Fert. A la altura del tebeo que acompaña, donde “las Quimeras” queda para él título, pues esta compuesto de una personal realidad artísticay personal. La que ha impregnado Stéphane Fert en sus páginas.
