
En ocasiones, hay relatos de ficción que sirven para saldar deudas pendientes de la historia. Alimentan los mitos que han traspasado el tiempo y llegan allí donde lo ocurrido no sucedió. Así desde la ficción se retroalimentan esas figuras que han quedado en el subconsciente popular, demostrando que su vigencia popular sigue presente, desafiando al paso del tiempo. Es el caso del tebeo que hoy nos ocupa: “Remington 1885”, de Josep María Polls y Sagar Fornies, recién editado por Norma.
Este western en viñetas se alimenta de materia prima propia de las leyendas y mitos de frontera que han nutrido al género. En concreto, de dos personajes históricos que tienen su nombre ligado a esa época y lugar. Dos nombres propios que transcendieron su era y siguen estando presentes en imaginario popular. Nombres como el de Gerónimo y Frederic Remington.

Gerónimo es el nombre que ya ha quedado para gritarlo cuando se va a cometer una acción arriesgada. También el del líder apache que puso en jaque a los ejércitos de Estados Unidos y México entre 1885 y 1909. Un icono que trascendió su pueblo, inmortalizado y mitificado en múltiples relatos y en el cine, en cintas como “Geronimo’s Last Raid” (1912) de Gilbert P. Hamilton o “La Diligencia” (“Stagecoach»), de 1939, y “Fort Apache” (1948), ambas de John Ford.
El mayor cineasta del Western nos sirve de enlace para presentar al otro protagonista del cómic, pues es célebre su frase de que, en sus películas, quería “el color de Frederic Remington”. Quizá el primero que alimentó con su arte la mitología de frontera de ese mundo salvaje que se desvaneció con la civilización del “hombre blanco”, Frederic Remigton (4 de octubre de 1861, Canton – 26 de diciembre de 1909, Ridgefield), fue un ilustrador y pintor que se especializó en la descripción del Oeste. Muchos de sus trabajos son la base de la iconografía del Western. En su momento sirvieron para conocer como era la árida y salvaje vida que se daba en las zonas inhóspitas de frontera. Un mundo que entonces se diluía conforme la civilización se consolidaba y que el se encargó de inmortalizar con su arte.

Con sus lápices y acuarelas, dio a conocer ese mundo en periódicos y revistas, con acuarelas y grabados que siguen fascinando e ilustrando a partes iguales. Sin embargo, no quedan registros ni constancias de que nunca se cruzara con Gerónimo. Un encuentro que bien podría haber sido glorioso de haber podido retratar el artista al líder apache. Pero lo que la realidad no te da, la ficción puede otorgarlo. El Western, construido a base de mitos y transmisiones orales, se alimenta en esencia de eso, sublimando una época y lugar duros y ásperos, bañando de épica y sentido de la aventura lo que toca. Y eso es lo que han alumbrado Josep Maria Polls y Sagar Fornies: un western que narra el encuentro entre estas dos figuras.
Uno que, como digo, nunca se dio. Pero que en esta ficción da mucho juego. En primer lugar en lo argumental, pues Josep Maria Polls ha jugado muy bien con los códigos y recursos del género para construir un relato de una pieza. Uno que, en las manos de Sagar Fornies, toma cuerpo en unas viñetas que nos llevan a los parajes entre Arizona y México, para sumergirnos en una época que ya no existe, pero que su huella sigue alimentando el mito.

Con un tono sobrio y certero, el cómic va metiéndote de lleno en ese encuentro. El de dos leyendas, bien caracterizadas por Polls y certeramente perfiladas por Fornies. El color aplicado por el propio artista, junto con la asistencia de Héctor Ávalos, Elisaveta Moliner y Gabriel Flores, se revela como un gran aliado en este tebeo para transmitir el polvo del desierto del paraje inhóspito donde transcurre la trama. Una soberbiamente secuenciada en viñetas que funcionan al servicio de la historia, dejando que fluya la trama de forma natural, dialogando con el lector y metiéndolo de lleno en el relato.
“Lo encontrará en las tiendas apaches… Es otro más de esos artistas convencidos de que pueden encontrarle una cara romántica a este lugar.”

Ese es el encuentro de dos leyendas que supone “Remington 1885”. Uno que va hacer disfrutar a muchos amantes del western. Editado en el mercado franco belga por Dargaud, Norma nos los presenta, con traducción de Diego de los Santos, en una cuidada edición en cartoné de 116 páginas. Así este volumen no solo se alimenta de los mitos, sino que los aviva por lo mucho y bueno que tiene en sus entrañas: el relato no ocurrido del encuentro de dos leyendas en la difusa frontera entre la realidad y el mito. Donde, en definitiva, crecen las leyendas.
