Waller vs Wildstorm: geopolítica y espionaje en el universo DC

“¿Ha oído hablar de una mujer llamada Amanda Waller?”

De todos los personajes surgidos en torno al Escuadrón Suicida, quizá sea el de la Doctora Amanda Blake Waller de los más rotundos. Creada por John Ostrander, Len Wein y John Byrne para la clásica “Legends”, enseguida encontró su papel como líder gubernamental de la versión moderna creada por Ostrander para el “pelotón de la muerte” por excelencia de DC comics: un grupo de criminales presos realizando misiones mortales para el gobierno estadounidense a cambio de conmutar sus penas.

En esa serie, todo un clásico del universo DC que vino tras las “Crisis en tierras infinitas”, la dura funcionaria ya exhibió sus encantos: fría y manipuladora, no duda en usar cualquier arma en su mano para obtener los resultados que busca, ya sea el engaño, la intimidación o la extorsión. Unas “habilidades” que no ha dejado de tener a lo largo de las décadas, por mucho que el universo de la «distinguida competencia» haya ido mutando de crisis en crisis.

En esta ocasión, bajo la etiqueta de «DC Black Label«, nos vamos a encontrar con uno de sus enfrentamientos más conseguidos: “Waller vs Wildstorm”, editado este verano en castellano por Panini. Bajo esa portada de Jorge Fornés que es toda una delicia para quien guste de relatos de espías, se esconde una trama de Evan Narcisse, Spencer Ackerman, Jesús Merino, Vicente Cifuentes y Michael Atiyeh que es mucho más que un blockbuster espectacular.

Cierto es que mentar al antiguo sello creado por Jim Lee, Wildstorm, que el artista vendió a la “Distinguida Competencia” cuando ficho por ella, nos remite a los espectaculares tebeos que realizó en los noventa cuando cofundó Image Comics junto a Todd McFarlane, Erik Larsen, Jim Valentino, Marc Silvestri, Rob Liefeld y Whilce Portacio. Unos que, tras un impacto de las splash pages escondían poca profundidad argumental. Si bien, el sello de Lee, Wildstorm, que venía de la conjunción de sus dos primeras series, WildC.A.T.s y Stormwatch, supo evolucionar hacia tebeos que dejaron más poso, como bien pudieran ser, a diferentes niveles: “Gen 13”, “Wetworks” y, especialmente “The Authority”. Ahora bien, desde la absorción por DC comics, aunque hayan encontrado acomodo los personajes en el cosmos de Superman y Batman, no dejan de ser meras comparsas o protagonistas de tebeos muy prescindibles.

La excepción quizá sea este “Waller vs Wildstorm”,que quizá se debería llamar “Waller vs Battalion”, para ajustarse más a lo que espera dentro. Que nadie espere encontrase aquí con un blockbuster palomitero de acción sin freno y poca reflexión. Para eso están los noventa y, por suerte ya pasaron. Aquí espera algo más profundo y con más enjudia. Tanto en lo argumental como en lo artístico.

En lo argumental, Spencer Ackerman, periodista norteamericano especialista en seguridad nacional, y Evan Narcisse han compuesto un autentico thriller político. Uno en el que la Diplomacia de despacho establece sus relaciones de poder de manera fría y calculadora. Ambientado en una época indeterminada de finales de la década de los ochenta, veremos a la organización Chekmate haciendo y desaciendo en “el mundo libre”. Es el momento del fin de la guerra fría y los Estados Unidos van tomando posiciones. Al igual que Amanda Waller, toda una trepa de manual, fría y astuta, que ascenderá posiciones en la organización sin casi oposición. Ahí entra Jackson King, Battalion, líder de los Stormwatch que en ese momento operan bajo las ordenes de Chekmate.

“- ¿Se trata de dinero?
– Si y no. Se trata de como va a ser el mundo a partir de ahora.”

El escollo en el ascenso de Waller va a ser el equipo creado por Jim Lee y Brandon Choi. Eso servirá para que Ackerman y Narcisse tejan un relato que se mueve entre el espionaje más descreído y lo superheroico. Para que fluya, Jesús Merino se emplea a fondo en páginas que saben a clásico por trazo, y rabiosamente actuales por composición. Junto a el, en las tintas que no aplica el propio Merino, está Vicente Cifuentes en perfecta sincronía, haciendo imposible distinguir que tinta es de cada cual. Hecho que habla muy bien de Cifuentes como entintador, pues no deja su sello sino que pone su esfuerzo en potenciar el de los lápices del dibujante, al servicio de lo ya dibujado. No reinterpretándolo, sino maximizando lo que ya está trazado. Y ese trabajo es digno de mención, porque así se consigue un resultado global mucho más rotundo.

De Jesús Merino, que en esto de entintar sabe mucho, no hay que olvidar que fue la mejor pareja artística que tuvo Carlos Pacheco durante toda su trayectoria. Tras ella se consagró en los States como un dibujante de aire clásico, trazo firme y composiciones siempre solventes. Un hábil narrador gráfico que hace vibrar cuando hay acción y te mete en las conversaciones cuando éstos hablan. Aquí vuelve a exhibir sus galones en páginas que son colosales en cuanto al resultado final. Del que es también imprescindible el saber hacer de Michael Atiyeh, que sabe transmitir “cromáticamente” el tono del relato que pinta.

Este drama de espionaje político en cuatro actos, o entregas, se ha presentado en castellano de la mano de Panini en una edición colosal. Una que hace justicia tanto a las excelentes páginas de Merino, Cifuentes y Atiyeh como a las superlativas “covers” de Fornés, todas candidatas para lucirse como poster en cualquier pared. Traducido por Gonzalo Quesada y con un espectacular formato de 24,5 por 31,5 cm y una sobrecubierta que, cuando se despliega, revela una de las viñetas más rotundas de la serie, “Waller vs Wildstorm” se rebela como un saludable tebeo de espionaje y geopolítica del universo DC actual. 152 páginas donde lo argumental pesa tanto como lo gráfico, en un acertado equilibrio donde el espectáculo envuelve un sustancioso relato.

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