w0rldtr33: en lo profundo de la dark web

“Cuando tenía 18 años, vi el fin del mundo con mi ordenador.”

Nombrar a James Tynion IV conlleva citar solventes guiones en cómics de suspense y terror. A lo largo de esta década su nombre se ha consolidado en la industria estadounidense y es garantía de que, si él está involucrado, vas a leerte un tebeo en el que, cuanto menos, tu atención quedará presa de sus viñetas.


Así se ha ido consolidando como un sólido guionista en la industria estadounidense, a base de títulos tan compactos como The Nice House on the Lake”, “El Departamento de la verdad”, “Hay algo matando niños”, “El Depravadoo, entre otros, Spectregrahp. Tebeos fuertemente edificados en tramas sólidas, aderezados con certeras caracterizaciones de los personajes que los protagonizan. A esta lista hay que sumarle, por derecho propio, la joya que han creado junto a Fernando Blanco y Jordie Bellaire: “w0rld33”, que este mes acaba de rescatar acertadamente Norma para el mercado en castellano.

“w0rld33” no es solo un terrorífico thriller que bebe de la esencia del ciberpunk. Es mucho más, quizá un salto de nivel para sus autores. Por lo que apuntan y por donde se nutren. Con un subtexto que parte de algunas de las incógnitas de nuestra más cercana realidad: la que dota la tecnología y la relación que tenemos los humanos con ella. Con lo virtual en primer plano, internet y las redes sociales ha transformado la forma de relacionarnos, potenciando lo que hay dentro de cada uno (sea bueno y mano) mientras la dopamina entra en vena vía “likes”.

Retorciendo esa premisa, y teniendo en cuenta que muchos psicópatas han colgado autenticas atrocidades en la red, Tynion IV planeta un guion que nace del submundo de la red de redes. La “dark web”. En este caso, “undernet”, una arquitectura de programación descubierta por unos chavales a finales del siglo XX. Tal como la conocieron la cerraron y asilaron, por las siniestras consecuencias que podía desencadenar en la sociedad. Sin embargo, nada es para siempre… y décadas después alguien ha abierto la puerta con resultados sangrientos….

De ahí parte esta serie, que atrapa desde sus primeras páginas por lo magistral del planteamiento y los recursos empleados en su desarrollo. Tanto literarios como gráficos, porque el trabajo de Fernando Blanco en “w0rld33” supone un paso adelante en su trayectoria. Por todo lo que ha desplegado, tanto a nivel de diseño de personajes como recreando atmósferas, dando el tono estético que potencia lo que supura el guion. Uno que se hace grande en cada composición de página, donde Blanco se revela como un narrador gráfico que conoce los resortes para contar con viñetas y saber maridarlas con los textos, estableciendo una química que despliega su efectividad conforme nos sumergimos en el cómic.

Del mismo modo, el color de Jordie Bellaire es un elemento esencial en la conjunción. Sus elecciones cromáticas potencian cada momento dibujado por Blanco, reforzando ritmo y tensión de la trama. Envolviendo, en definitiva, a quien lo lea, ya previamente seducido por el “savoir faire” del dibujante.

Por todo eso, que haya vuelto esta serie a las librerías españolas es una buena noticia. Norma se ha encargado de ello presentando el primer arco «w0rldtr33 volumen 1: Terminal» en rústica con traducción de Guillermo Ruiz Carreras y un prólogo del propio Fernando Blanco. Decisión acertada recuperar este primer volumen, ya publicado antes en España pero ya descatalogado, para que esté disponible para cualquiera que quiera entrar en la serie. Una que entretiene con los mejores recursos gráficos, literarios y plásticos y deja poso. Uno que deja elementos para la reflexión. Si no habías descubierto lo que aguarda en este cómic, ahora es el momento de entrar en este “oscuro árbol de conocimiento”. Uno cuyas raíces son digitales, pero sus consecuencias, dolorosamente sangrientas.

“Ella está ahí fuera”

Deja un comentario