El maravilloso mundo de Amazon: Detrás de la sonrisa

De la mano de Norma, llega este gran trabajo de periodismo gráfico que realizaron

Cualquiera que viva en un centro urbano habrá detectado un fenómeno cada vez más constante. Cada vez de observan más locales vacíos en las calles. También varias furgonetas con el logo del gigante del comercio online pululan por cada urbe. En este caso, independientemente del día de la semana que se trate, pues se reparten productos cualquier día de la semana. Es el ejemplo del cambio de paradigma que se ha dado en el comercio.

Un cambio que ya se puede considerar estructural, pues las costumbres de los consumidores han variado de forma notable. A un click, la empresa de Jeff Bezos ofrece un autentico bazar de productos que, en un día, pueden estar en la casa del cliente sin tener que desplazarse. O como mucho, hacerlo al punto de recogida acordado para que le hagan entrega de su producto.

Eso es lo que ha conseguido esta multinacional desde 1994. Todo un caso de éxito empresarial y un modelo de negocio digno de estudio. En todos los sentidos, incluidos los que normalmente no se verbalizan. Porque más allá del factor positivo que supone poder disponer de una alta gama de productos de cualquier lugar del mundo a golpe de click y sin un alto coste logístico que lo encarezca, hay una historia empresarial con luces y sombras.

Pues más allá del hecho de poder disponer de, por poner un ejemplo, una  edición original en inglés de un TPB con un coste notablemente inferior al que por otras vías de distribución se pudiera acceder hay unas consecuencias a tener en cuenta: polución, precariedad laboral, desmembramiento del comercio de proximidad e ingeniería fiscal con la evidente falta de recursos recaudados para muchos de los estados donde Amazon tiene sus centros logísticos o de datos. Aspectos que también son relevantes y que normalmente no se pone el foco sobre ellos. Pues es más fácil quedarse solo en el hecho de que un sábado puedes comprar cualquier cosa y el domingo tendrás al repartidor entregándotelo en casa.

Son aspectos comúnmente ignorados por el público general. Sepultados con una hábil estrategia de marketing y comunicacion que potencia la opacidad ,bajo el lema laboral de «Work hard, have fun, make history» («Trabaja duro, diviértete, haz historia») quedan diluidos. Pero están ahí. Son los que recoge El maravilloso mundo de Amazon” (“Le monde merveilleux d’Amazon : pollution, superprofits, précarité”), el cómic que acaba de editar en castellano Norma Editorial. Un tebeo que nace del trabajo expuesto en dos medios franceses: el magazine de comics La revue Dessinée y el diario digital Mediapart, donde periodistas y dibujantes como Martine Orange, Vincent Sorel, Dan Israël, Léo Le Calvez, Mélanie Mermoz, Jean-Christophe Mazurie, Amélie Poissot, Valentine De Lussy, Mickaël Correia, Jérémy Capanna, Héloïse Chochois, Singeon, Jean-Baptiste Malet, Benjamin Adam, Laurent Mauduit y Fabien Roché logran un autentico ejercicio de periodismo gráfico de investigación, mostrando esas cuestiones y prácticas que la compañía, convenientemente, oculta bajo una gran campaña de imagen que esconde el logo de sonrisa. Uno que en ocasiones se puede interpretar como una metafórica flecha con voluntad de desgarrar el tejido minorista tradicional.

Eso espera en la compilación de historias y textos de este volumen. Uno que nos recuerda que el noveno arte puede servir para mucho más que entretener. En este caso, para informar y tomar conciencia de las consecuencias de un modelo de negocio determinado. El que ha revolucionado el comercio minorista en este siglo XXI y que tiene consecuencias. Tanto buenas como malas. Más allá del posicionamiento de partida, la fortaleza de este cómic es el rigor con el que son abordados los temas que trata, aportando datos. De forma didáctica y entretenida, también esclarecedora, explicando realmente como se construye un milagro económico como Amazon, y lo que trae consigo.

Sin duda estamos ante una obra valiente, por lo que denuncia en sus 148 páginas, traducidas por Eva Reyes de Uña. Paradójicamente “El maravilloso mundo de Amazon” se puede comprar en la plataforma online. Algo que puede resultar cínico y que remite a aquella vez que Jeff Bezos acudió en su avión privado a una convención climática mundial para anunciar que la compañía iba a plantar miles de árboles cada año, con la consiguiente incongruencia implícita que conlleva. Del mismo modo, el volumen también se puede obtener en una de esas librerías que resisten en nuestras ciudades, que son en definitiva, las que ponen luz y color a nuestras calles. Acercando la posibilidad de interactuar con otros aficionados mientras se pueden testear títulos y dejarse asesorar por cada librero, haciendo de la compra algo más humanamente enriquecedor que pulsar un botón.

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