
“No volveré a pisar puerto,
viviré y moriré en la mar.
La tierra es el ayer,
y el ayer no existe.
Nací de la sal y a la sal regresaré.
Mi féretro será las algas,
Mis plañideras las gaviotas.”
Es el lema de los tripulantes del “Carcoma”. Un barco pirata que subsiste allende los mares, con una promesa firme de no volver a tierra firme. Esa tierra que alberga pasados no confesables, por dolorosos. Es el océano pues el refugio de esas vidas desdichadas que pueblan el barco, las de la tripulación que navegará entre aguas y mitos en el nuevo cómic de Andrés Garrido, editado en castellano por Nuevo Nueve.

En los últimos años ya hemos podido comprobar el buen hacer del dibujante madrileño con títulos como “Iron Shoes”, “Love, Love, Love” o “Nacido de las estrellas”. Trabajos en los que ha mostrado una senda ascendente en las viñetas que desarrollaba. En esta ocasión, con “Carcoma”, asume la autoría completa para proponernos un relato que rezuma personalidad sin esconder referencias estilistas de las que parte. Todo para devenir en uno de esos tebeos que atrapan desde su primera viñeta, que van creciendo conforme se recorren.
Así los mitos asociados al mar se entroncan con elementos propios del terror lovecraftiano en el personal trazo de Garrido. Fluyendo con una solidez de una pieza. Con un rumbo firme, el de hacer crecer el relato. Plasmando un guion que a priori puede parecer complejo, pero que se muestra con una efectiva y natural agilidad, fluyendo en el estilo y trazo de Garrido. Ese que parece habitar en un terreno híbrido entre lo manga y lo europeo. El lugar donde el madrileño dota de vida a sus creaciones. Con decisiones narrativas notables, que maximizan tanto el tono como el ritmo de la obra. Esos son los trucos que hacen que de no se pueda acabar la lectura de este tebeo hasta llegar al final.

Editado casi a la vez a ambos lados de los pirineos, en Francia se encargó por Dupuis, mientras que Nuevo Nueve lo presenta en castellano en una cuidada edición en cartoné cuya traducción es del propio Garrido. En un formato físico donde continente y contenido navegan en armonía. Desde el ligero relieve del título de la obra en la portada hasta la última de sus 176 páginas, pasando por las guardas, todo rema en la misma dirección, logrando que la presentación física del objeto sea acorde con el relato que se despliega en su interior.
Un relato que puede sobrecoger, también a enternecer. Que sabe a salitre y a mito. A desesperación y a terror ante la inmensidad del océano. A tonos lúgubres de la oscuridad de la noche, con destellos fantásticos entre la tiniebla. A playas desiertas. A fauna sobrenatural y a brisa a mar abierto. Atrapados en la botella metafórica que son estas páginas.

Podríamos decir que este es un tebeo de terror marino con piratas. También podríamos afirmar que es un cómic sobre personas desesperadas que se encuentran con lo sobrenatural. En ambos casos serían verdades a medias. En las páginas de “Carcoma” navegan esos temas y elementos, pero por sí mismos no definen el conjunto. Y es que en la ecuación está la voz gráfica propia de su autor, esencial para dar un mayor empaque y cohesión a la suma de partes antes citada. Quizá por ello, la mejor manera de definir este cómic sea decir que es un tebeo de Andrés Garrido. El primero que ha hecho como autor completo. Que sabe como el hallazgo de un botín entre la marejada de títulos que inundan las estanterías. Esperemos vengan muchos más.
