La Odisea del Espacio: Historia de la Conquista Espacial. Viaje a las estrellas

Desde que el ser humano tuvo la capacidad de mirar hacia el cielo, el espacio ha sido un lienzo infinito sobre el que se han proyectado los mayores sueños y preguntas de nuestra especie. «La Odisea del Espacio: Historia de la Conquista Espacial» («L’Odyssée de l’espace. Une histoire de la conquête spatiale«) es un fascinante relato gráfico que recorre la epopeya de nuestra relación con el cosmos, desde los primeros intentos por comprender los astros en la antigüedad hasta los más recientes avances en exploración espacial. Este cómic, fruto de un impresionante trabajo de investigación científica e histórica de Arnaud Delalande y Éric Lambert, en colaboración con la Agencia Espacial Europea (ESA), no solo es una narración bien documentada, sino también una obra que te lleva de forma magistral a las estrellas.

El libro comienza llevando al lector a los albores de la civilización, cuando las primeras culturas miraban al cielo en busca de respuestas. Babilonios, egipcios, mayas, griegos y muchas otras culturas desarrollaron sistemas astronómicos que moldearon su visión del mundo. La relación de la humanidad con el espacio ha sido tanto científica como espiritual, un viaje de descubrimiento que ha influido en la mitología, la religión y la tecnología. Con estas premisas crean el cómic presentando esas primeras observaciones que sentaron las bases para los avances posteriores, incluyendo los descubrimientos de figuras clave como Aristaco de Samos y los primeros intentos de medir y mapear el universo.

La trama da un salto en el tiempo hacia el siglo XX, una era marcada por una combinación de progreso científico y tensiones geopolíticas. Aquí, vemos la intensa competencia entre Estados Unidos y la Unión Soviética durante la Guerra Fría. Este capítulo de la historia está ilustrado con momentos tan icónicos como el lanzamiento del Sputnik, el viaje de Laika (el primer animal en dar una vuelta completa a la Tierra) y el histórico vuelo de Yuri Gagarin, el primer ser humano en viajar al espacio. La obra no solo celebra estos logros, sino que también contextualiza el coste humano como animal y los riesgos que implicaron. Los astronautas del programa Mercury, por ejemplo, enfrentaron condiciones extremas mientras probaban los límites de la tecnología y sus propios cuerpos, un sacrificio que permitió sentar las bases de los viajes espaciales tripulados. Uno de los momentos más emocionantes es la recreación de la misión Apolo 11, cuando Neil Armstrong, Michael Collins y Buzz Aldrin dieron los primeros pasos sobre la Luna el 20 de julio de 1969. La atención al detalle en la reconstrucción de este evento es impresionante. Desde el lanzamiento del cohete hasta la icónica frase de Armstrong al pisar la superficie lunar, podemos revivir este momento histórico como si estuviéramos ahí. Pero el cómic no se detiene en los triunfos; también aborda los desafíos y las tragedias, como la misión Apolo 13, en la que una explosión a bordo de la nave puso en peligro la vida de su tripulación y demostró la capacidad de la NASA para manejar crisis bajo una presión extrema.

A medida que avanzamos en las páginas se amplía el enfoque más allá de las contribuciones de Estados Unidos y la Unión Soviética. Gracias a la participación de la Agencia Espacial Europea (ESA), la obra resalta los logros de Europa en la exploración espacial, como el desarrollo del programa Ariane, que ha sido crucial para el lanzamiento de satélites y misiones científicas. Además, se exploran los avances de países como China e India, que han emergido como actores clave en la nueva era de la carrera espacial. Esta perspectiva global es uno de los grandes aciertos del cómic, ya que evita centrarse exclusivamente en los relatos de las dos grandes potencias mundiales y ofrece una visión más inclusiva del progreso humano en este ámbito.

El futuro de la exploración espacial también tiene un lugar destacado en este relato. El sueño del turismo espacial, el envío de sondas a mundos inexplorados y la búsqueda de vida más allá de la Tierra son temas que se abordan con rigor científico y una buena dosis de imaginación (así como se nombra a muchos creadores de obras fantásticas que serían un referente para el futuro, como Franklin Patrick Herbert, en su obra Dune). Este enfoque plantea preguntas fundamentales sobre nuestra relación con el cosmos y nuestras responsabilidades como especie. ¿Cómo podemos garantizar que el espacio no se convierta en un nuevo campo de competencia destructiva? ¿Qué papel jugará la cooperación internacional en los próximos pasos hacia Marte o más allá?. Muchas preguntas que se nos pueden ocurrir según leemos el tebeo.

Un aspecto sobresaliente de este comic es el arte de Éric Lambert. Su estilo combina un realismo técnico con una elegancia que hace que cada página sea un deleite visual. Desde las intrincadas recreaciones de los cohetes y las estaciones espaciales hasta las majestuosas vistas del espacio exterior, cada viñeta está diseñada para introducirnos metafóricamente en ese traje espacial para surcar el cosmos. Los momentos más emotivos, como los lanzamientos de cohetes o los paseos espaciales, están imbuidos de una sensación de asombro que captura la esencia de lo que significa explorar el universo. Además, el cómic no olvida el componente humano de esta historia. Los rostros de los astronautas, políticos y científicos reflejan emociones que van desde el nerviosismo y la determinación hasta el júbilo y el alivio. Este enfoque humaniza una historia que, aunque está llena de datos técnicos y logros científicos, nunca pierde de vista que todo esto fue posible gracias a personas que se atrevieron a soñar más allá de lo conocido.

Con todos estos hilos se teje la edición original de Les Arènes en Francia y la que ha llevado a cabo en castellano Liana Editorial, que reflejan el mimo puesto en cada detalle para que el lector disfrute de una experiencia completa. El formato de encuadernación cartoné, con unas letras plateadas en la portada y sus dimensiones de 20,5 x 28,5 cm ofrecen una presencia imponente y atractiva. Con un total de 192 páginas que destacan tanto por el excepcional trabajo artístico de Éric Lambert como por la rotulación de Gabriel Regueiro Poza, cada elemento de la edición está diseñado para mejorar la lectura. Mención especial merece la traducción al español a cargo de Julia C. Gómez Sáez y María Serna Aguirre, que consigue transmitir con precisión y sensibilidad la riqueza de la obra original. En definitiva, «La Odisea del Espacio: Historia de la Conquista Espacial» no solo es una impresionante historia documental sobre la evolución de la exploración espacial, sino también un homenaje a los sueños, logros y desafíos que han marcado la relación de la humanidad con el cosmos.

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