
«Zenith«, de Grant Morrison y Steve Yeowell, es una obra que toma el concepto de superhéroe y lo rediseña con un toque de sátira, psicodelia y exploración existencial. Publicado en la revista 2000 AD en 1987, el cómic no solo encarna una mezcla de cultura pop y anarquismo, sino que ofrece una reflexión ácida sobre la fama, la responsabilidad y la realidad de los superpoderes en un mundo que ya los ha normalizado.
La historia de Zenith se inicia en la cúspide de la Segunda Guerra Mundial. En ese escenario se plantea una fascinante ucronía. Morrison imagina un conflicto donde las potencias mundiales han integrado superseres en sus ejércitos. Esto resulta en un choque final apoteósico entre Maximan, el héroe de los aliados, y Masterman, el arma secreta nazi. La batalla no solo marca el fin de la guerra, sino que redefine el mundo que Morrison presenta: un mundo donde los ciudadanos de a pie han aprendido a coexistir con estos seres poderosos, ya no como figuras divinas, sino como una faceta más de la cotidianidad. A diferencia de los cómics tradicionales de superhéroes, Morrison utiliza este telón de fondo para cuestionar el papel de estos seres en la sociedad y cómo la humanidad ha llegado a verlos como parte del paisaje cultural, similar a las celebridades o figuras políticas. Con esta introducción, el guionista establece un universo de tonos oscuros y profundos, lejos del heroísmo idealizado que caracteriza a los cómics convencionales.

El protagonista, Zenith, encarna los ideales de una época marcada por el hedonismo, la superficialidad y el materialismo. Es un joven con poderes sobrehumanos, pero carece del sentido de responsabilidad y altruismo que se esperaría de un héroe. Lejos de aspirar a grandes ideales, se sumerge en el mundo de la música, disfruta de la fama y esquiva todo tipo de responsabilidades. La genialidad de Morrison en este personaje es su representación del egoísmo desenfrenado de los años ochenta: Zenith es la encarnación de una generación que glorifica el éxito personal y el reconocimiento sin cuestionar el impacto de sus acciones en los demás. La caracterización de como un héroe reacio, más interesado en su popularidad que en hacer el bien, aporta una perspectiva innovadora al género de superhéroes. Es una crítica mordaz al culto a las celebridades y la superficialidad, temas que Morrison exploraría con mayor profundidad en obras posteriores. Sin embargo, cuando las fuerzas del mal resurgen en la forma de los extraños seres de otra dimensión, Zenith se enfrenta a la obligación de ir más allá de su imagen superficial y confrontar sus miedos.
Los multiangulados, una presencia de origen multidimensional y demoníaco, representan el retorno de las fuerzas oscuras que el mundo pensaba haber dejado atrás en 1945. Morrison introduce a estos antagonistas como seres tan poderosos como enigmáticos, cuyo único propósito es erradicar toda forma de vida. Para lograrlo, planean controlar un cuerpo idéntico al de Masterman, lo que establece un paralelismo con el conflicto original entre Maximan y Masterman y nos recuerda que el pasado está destinado a repetirse si no se resuelve adecuadamente. Este aspecto de la historia aporta un tono de horror cósmico al cómic, similar a las obras de H.P. Lovecraft, y añade una capa de complejidad al enfrentamiento final. Los multiangulados no son simplemente villanos de historieta; representan un peligro existencial que amenaza el orden natural del universo. La necesidad de Zenith de enfrentarse a estas fuerzas, aunque en un principio parece ineludible, se convierte en el catalizador de su desarrollo personal, obligándole a redefinir su propio concepto de heroísmo.

La colaboración entre Morrison y Steve Yeowell, junto con Manuel Carmona, fue fundamental para el éxito de Zenith. El dibujante dota a la obra de un estilo visual sobrio y oscuro que refleja la tensión y la incertidumbre de este universo distópico. Su trazo es preciso, y sus composiciones recuerdan una atmósfera realista que permite que el lector se sumerja en el mundo creado por Morrison. En lugar de optar por un estilo visual espectacular y colorido, utilizan contrastes y sombras para reforzar la crudeza de la historia. El realismo en la obra es clave, ya que ofrece un contrapunto perfecto a los elementos psicodélicos y de horror cósmico que se desarrollan a medida que la narrativa avanza.
En España vuelve a editarse, esta vez, por Dolmen, con traducción de Juan Ferrus. Incluye lo publicado en 2000 A.D. 535-550 y 558-559, 589-606 y 2000 AD Winter Special 1988. Además la nueva edición nos trae una gran cantidad de extras en los que encontraremos bocetos y diseños, y las portadas de 2000 A.D. y Quality Comics. Dolmen también ha incluido una introducción de Sergio Aguirre y unos extras que complementan la experiencia de lectura, ofreciendo información adicional sobre el contexto de la historia y el desarrollo de los personajes. Además de las portadas realizadas por Steve Dillon o Brendan McCarthy, que aportan esos detalles perfectos para este tebeo donde vemos los primeros pasos de la creación de Morrison.

La genialidad de estos comics reside en cómo mezcla el absurdo y la crítica social para hacer una profunda reflexión sobre los ideales que perseguimos y los ídolos que veneramos. El despertar de fuerzas ancestrales y multidimensionales, con los multiangulados como amenaza inminente, es tan solo un telón de fondo para una historia que indaga en temas tan actuales como la fama superficial, la moralidad y la búsqueda de propósito en un mundo caótico. Este integral es una pieza clave que anticipa las obsesiones de Morrison, quien ya dejaba entrever aquí su fascinación por las realidades alternativas y el cuestionamiento de la identidad. Aunque Zenith fue lo que hizo que desembarcara en Estados Unidos, se siente como una declaración de intenciones. Al terminar la última página, uno se queda con la sensación de que ha experimentado una historia muy interesante, donde Morrison y Yeowell dejan una pregunta en el aire: ¿y tú, qué harías con ese poder?. Esa y alguna pregunta más surgirán seguro con una nueva lectura de este integral de Zenith.
