La cornisa cantábrica, una región escarpada que se extiende a lo largo de la costa norte de España, desde Galicia hasta el País Vasco, alberga una rica tradición de mitos y leyendas sobre criaturas sobrenaturales. Estas historias han sido transmitidas a lo largo de los siglos, adaptándose y evolucionando con el tiempo, pero manteniendo siempre un vínculo profundo con el paisaje y la cultura local. Entre las montañas imponentes de los Picos de Europa, se dice que habitan los gigantes, seres enormes con una fuerza sobrehumana y una conexión ancestral con la tierra. Se les atribuye la creación de los valles y las montañas con sus pasos y movimientos, y se les considera guardianes de la naturaleza virgen que les rodea. Su presencia imponente y su papel en los mitos locales les convierten en figuras tanto temidas como respetadas. Son estos los hilos con los que tejió Isaac Sánchez su debut en las viñetas: “El Regreso del Hombre Pez”, un relato sobrenatural ambientado en Liérganes.

La leyenda del Hombre Pez es una de esas historias que se contaban al calor del fuego, con un toque de misterio y un guiño a lo sobrenatural. Nos lleva a Liérganes, un pequeño y apacible pueblo de Cantabria donde un joven se convirtió en el protagonista de una historia que, de tan inverosímil, solo podía ser cierta. ¿El resumen? Un tipo normal, se va a nadar, desaparece y luego regresa convertido en una criatura mitad hombre, mitad pez.
Con ese comienzo, Isaac Sánchez, conocido por su humor agudo y su amor por lo bizarro, toma esta leyenda y la transforma en algo nuevo, fresco y absolutamente desternillante. En «El Regreso del Hombre Pez». Este autor nos presenta a Ana, una joven moderna y bastante desinteresada por las leyendas locales, que se ve envuelta en un lío monumental cuando, después de una cita nocturna con su novio Juan Luis, se encuentra cara a cara con el mismísimo Hombre Pez. Este no es el Hombre Pez de los cuentos de abuelas. No, este es un tipo que parece salido de una película de ciencia ficción, con una pinta que recuerda más a un monstruo de alíen que a una criatura mitológica. Pero ahí radica el ingenio de Sánchez: transforma lo mitológico en algo muy humano. El Hombre Pez, con su mirada perdida y sus escamas brillantes, es una metáfora viviente del inadaptado, de lo que no encaja. Ni en el agua ni en tierra firme.

Por eso este cómic es una amalgama de géneros y estilos. Hay una clara influencia del realismo mágico, donde lo fantástico se mezcla con lo cotidiano de manera tan natural que uno casi podría creer que ver un hombre pez en la vida real pudiera ser algo completamente normal. Pero lo que realmente brilla aquí es el humor. Un humor gamberro, irreverente, que no se toma a sí mismo en serio y que invita al lector a reírse de lo absurdo de la situación. Ana, nuestra protagonista, es una chica apegada a la fama, alguien que, en lugar de asustarse o asombrarse por encontrarse con el Hombre Pez, decide que la mejor respuesta es no hacerle caso y pensar en triunfar. Es este tipo de humor moderno y ácido es el que impregna todo el cómic. Sánchez no se limita a narrar una historia; nos invita a ver el mundo a través de un lente que distorsiona lo común y resalta lo sobrenatural. Y no solo Ana; el resto de los personajes están igualmente bien construidos, desde Juan Luis, que se convierte en el Hombre Árbol (sí, leíste bien, un Hombre Árbol) con cierto recuerdo a personajes como la Cosa del Pantano; hasta los duendecillos traviesos que parecen haber salido de una pesadilla infantil. Cada personaje tiene su propio momento para brillar, y Sánchez no tiene miedo de empujarlos al límite de lo absurdo para explorar los temas de la identidad y el cambio.
Gráficamente, «El Regreso del Hombre Pez» es un festín para los ojos. El estilo de Sánchez es una mezcla de caricatura y realismo, con un uso del color que va desde los tonos sombríos de los bosques cantábricos hasta los colores brillantes y casi psicodélicos de lo sobrenatural. Se nota que es uno de sus primeros trabajos de Sánchez, pero mantiene el nivel a la perfección. Las viñetas están llenas de detalles que enriquecen la narrativa, y cada página está cuidadosamente diseñada para mantener al lector enganchado y, a menudo, sorprendido. Las expresiones faciales y corporales de los personajes son particularmente notables. Capturan nítidamente la mezcla de incredulidad, humor y asombro que caracteriza la historia. El Hombre Pez, con su mirada melancólica y su postura encorvada, es a la vez trágico y cómico, un personaje que parece no encajar en ningún lugar y que, sin embargo, encuentra su hogar en las páginas de este cómic.

Dolmen Editorial acaba de estrenar una edición conmemorativa de esta obra, que celebra el 15º aniversario de la publicación original, con contenido adicional y un nuevo epílogo, ofrece una oportunidad perfecta para redescubrir esta historia y apreciar las capas adicionales de significado que Sánchez ha añadido con el tiempo. El epílogo no solo expande la historia original, sino que también proporciona un cierre satisfactorio y una conexión con otra de las obras de Sánchez: “Taxus”. Además, al final del tomo tenemos ilustraciones de Tirso Cons, María Emegé, Tania García, y Jennifer Giner,, que adornan a la perfección el aniversario de esta obra. Otro detalle para mencionar es que en su momento recibió el premio Josep Coll.
Al final, ”El Regreso del Hombre Pez” es un ejemplo brillante de cómo se pueden tomar elementos de la cultura tradicional y adaptarlos a un contexto moderno de una manera que sea fresca, relevante y, sí, completamente gamberra. Una celebración de la creatividad y la imaginación, y una prueba de que las historias que nos contamos a nosotros mismos pueden ser tan extrañas y maravillosas como el mundo en el que vivimos.
