
«- No se dónde se escucha la música que a tí te gusta.
– En mi coche”
El matrimonio de Sandino parece abocado a la ruptura. Por eso no abandona el taxi, yendo sin rumbo (o el que marcan sus clientes) por las calles y barrios de Barcelona ciudad, evitando así la vuelta a casa, el enfrentarse con el momento final. Su refugio es la jungla urbana que atraviesa, a ritmo de The Clash y Lou Reed, con su vehículo. Una jungla en la que espera lo dulce y lo amargo, las amantes fugaces y recurrentes, y los reversos oscuros de la noche.
A grandes rasgos, eso es “Taxi”, la soberbia novela que en 2017 consagró a Carlos Zanón como uno de los autores más relevantes del panorama literario barcelonés, sumándole a ese selecto grupo de cronistas de la Barcelona contemporánea, donde bien podría citarse a Juan Marsé, Manuel Vázquez Montalbán o a Eduardo Mendoza. Autores que capturaron en sus palabras el sentir de la ciudad condal con una visión y voz propia. Zanón también la tiene en sus escritura: una voz urbana y poética, dolorosa por momentos, psicológicamente existencialista y cercana. Muy cercana. Como una buena canción de Lou Reed, que cuando la escuchas parece que el intérprete está susurrando al oído del oyente.

Además de «noir«, también “Taxi” es un relato melancólico, el de un hombre que quiere romper con todo. Huir. Ser otro en otro lugar. Pero sigue circulando por las calles de esa Barcelona tan de barrio como cosmopolita, donde la Diagonal vertebra clases sociales y de Sarriá a Horta hay mucho más que una distancia física. Una novela de las que conviene tener en cuenta y disfrutar de su recorrido notable. Una novela que Pep Brocal (“Alter y Walter o la verdad invisible”, “Inframundo” o “Cosmonauta”) ha trasladado a las viñetas con excelentes resultados.
Brocal, que ya adaptó a Ramon LLul en el “Libro de las Bestias”, da un salto sin red en su versión de “Taxi” en viñetas, ofreciendo un cómic que, si bien tiene sus propios códigos y recursos, captura la esencia de la novela de Zanón para cobrar vida en páginas que atrapan. Unas páginas que son fieles a la sustancia emocional, descreída y urbana del texto original y a la vez son frescas, por cómo ha plasmado gráficamente Brocal la adaptación.

El relato está reforzado plenamente en lo emocional con una acertada elección de colores, donde el negro y el amarillo predominan en un acertado guiño. El cómic va ganando enteros desde las primeras páginas. El primer aliciente a destacar es la personalidad gráfica de Sandino, protagonista de la obra, dibujado de tal forma por Brocal que cobra vida en cada viñeta. A ello súmese un ritmo preciso, donde las composiciones, encuadres y diálogos (internos y externos) están siempre para sumar en una conjunción sinérgica. Mientras que Barcelona, como en la novela, más que un contexto o escenario, es un personaje más que define el relato como un elemento indispensable.
Por todo ello, al “Taxi” de Pep Brocal conviene subirse y pedir una carrera larga e intensa. La que ofrecen sus 184 páginas editadas en cartoné por Salamandra Graphic. Un viaje que merece la pena recorrer por las calles de la Barcelona de Zanón y las inquietudes de Sandino. Y si se tiene a mano a The Clash y a Lou Reed, mejor.
