Las Cinco Banderas: Liberté, égalité, fraternité. Una vida entre guerras

Había una vez un joven español cuyo destino se vio arrastrado por las turbulentas corrientes de la historia, llevándolo a vivir una odisea que abarcaría desde la Guerra Civil Española hasta la Segunda Guerra Mundial. Su nombre era Vicente Jiménez-Bravo, y durante mucho tiempo dejó de ser dueño de su propio destino, convirtiéndose en testigo y protagonista de eventos que marcarían a fuego la Europa de los años 1936 a 1945. El inicio de toda esa historia lo tenemos en “Las Cinco Banderas” de Pau Rodríguez.

La Guerra Civil Española, que se desató entre 1936 y 1939, fue un conflicto devastador que dividió a España en dos facciones enfrentadas: los republicanos, que defendían un gobierno democrático, y los franquistas, liderados por Francisco Franco, que buscaban establecer una dictadura militar. Este conflicto no solo dejó cicatrices indelebles en la historia de España, sino que también condujo a la dolorosa diáspora de aquellos que, temiendo la persecución, se vieron obligados a huir hacia Francia antes de la conclusión de la guerra. A medida que la guerra avanzaba y las fuerzas golpistas ganaban terreno, muchos ciudadanos republicanos se encontraron en una situación desesperada. Aquellos que eran percibidos como opositores al régimen de Franco, ya fueran militares, políticos o simplemente simpatizantes de la Democracia o la República, se enfrentaron a la amenaza constante de persecución y represión. La frontera con Francia se convirtió en la línea de vida para aquellos que buscaban escapar de la persecución: miles de españoles, desesperados por salvar sus vidas y la de sus seres queridos, emprendieron el peligroso viaje hacia el país vecino. Las carreteras que llevaban a través de los Pirineos se llenaron de refugiados que llevaban consigo poco más que la esperanza de un futuro mejor. Aunque llegar a Francia representaba un alivio momentáneo, la realidad para muchos refugiados fue la de los campos de concentración improvisados. Las condiciones en estos campos eran difíciles, con la falta de recursos y la superpoblación creando situaciones precarias. La solidaridad entre los exiliados se convirtió en una fuerza vital para sobrevivir a las adversidades. Lo que resultó aún más desgarrador fue el trato recibido por parte de algunos ciudadanos franceses. En lugar de recibir compasión y solidaridad, los exiliados españoles fueron objeto de desdén y discriminación. Algunos franceses, lejos de entender la angustia y la desesperación de los refugiados, los trataban como si fueran animales de carga, con un menosprecio que a menudo iba acompañado de insultos y gestos de desprecio. El estigma asociado con ser un exiliado español en Francia se arraigó profundamente. Los refugiados, ya traumatizados por la guerra y la pérdida, se vieron confrontados con la humillación adicional de ser tratados como ciudadanos de segunda clase. Este trato vejatorio exacerbó el sufrimiento de quienes buscaban simplemente una oportunidad para reconstruir sus vidas en un lugar seguro. A pesar de las dificultades, muchos exiliados españoles mantuvieron viva la esperanza y la resiliencia. Se organizaron entre ellos, estableciendo redes de apoyo y comunidades que se convirtieron en refugios emocionales en una tierra extranjera que no siempre les brindaba una bienvenida cálida.

La vida de Vicente Jiménez-Bravo nos la cuenta su nieto Pau Rodríguez en esta obra. El voluntariado del protagonista para defender Madrid del fascismo durante la Guerra Civil Española es una de las claves que usa Pau para iniciar todo el relato. Así nos lleva por la vida de su abuelo como combatiente del fascismo y superviviente de en los encuentros bélicos. Vicente se vio inmerso en un torbellino de acción y emoción, enfrentándose a enemigos poderosos y forjando lazos indestructibles con compañeros de armas que compartían su deseo de libertad. Con una narrativa poderosa que no te suelta en ningún momento, los textos que se suceden en las páginas te atrapan con ese sufrimiento y la realidad que sufrieron miles de personas en España.

En lo gráfico, nos invita a sumergirnos en su particular mundo antropomórfico, donde animales, imbuidos con líneas de expresión a lo Disney, relatan con sensibilidad las vivencias de las guerras humanas. Las líneas de expresión son el lenguaje silencioso que da vida a los personajes de Pau Rodríguez. Evocadoras y llenas de emotividad, estas líneas capturan la esencia de las emociones humanas en rostros de animales, llevando consigo la tradición encantadora y atemporal de Disney. En cada trazo, se revela la profundidad de la narrativa visual de Rodríguez, donde las líneas se convierten en el vehículo que transmite la riqueza emocional de sus personajes. La elección de utilizar animales como narradores de historias de guerra añade una capa única y conmovedora de este tebeo. Estos personajes, a pesar de su apariencia animal, llevan consigo la carga emocional de las experiencias humanas en tiempos de conflicto. A través de sus ojos y sus líneas de expresión, nos guían por un relato que, a pesar de la aparente fantasía, toca fibras sensibles y nos invita a reflexionar sobre la naturaleza humana. A medida que los animales narradores describen las vivencias de las guerras humanas, las líneas de expresión se convierten en el corazón pulsante de la narrativa. Cada trazo comunica no solo la historia externa, sino también el complejo mundo emocional que yace bajo la superficie. La empatía del espectador es guiada por estas líneas, conectándonos de manera íntima con las experiencias de los personajes.

La edición de este tebeo viene bajo el sello editorial independiente Escapula Comics. Gracias al Verkami salió adelante este primer volumen, de un total de cinco que están planificados por parte de Pau. Un formato de 80 páginas con tamaño 27,5 × 19,5 centímetros y una encuadernación con tapa dura y lomo redondeado de tela. Cabe añadir el pequeño dossier que incluye al final del tomo con fotografías reales su familia y un esquema detallado del carro de infantería que llevaba su abuelo durante la guerra. Las Cinco Banderas ondean como testigo de una travesía plagada de desafíos y adversidades. Para el protagonista abandonar su país natal, España, significó (como para muchos republicanos) una dolorosa partida, no solo de tierras familiares sino también de la seguridad y la estabilidad que alguna vez conocieron. La huida hacia Francia, en apariencia un refugio, se convirtió en una nueva batalla. A través de sus ojos, ya sean humanos o animales, observamos la paradoja de buscar la paz al tiempo que se enfrentan a la vorágine de un mundo en conflicto. A la espera de que los próximos volúmenes salgan en crowdfunding, disfrutemos de este inicio tan interesante.

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