
El nuevo libro ilustrado de Manuel Marsol (“El tiempo del Gigante”, “Yôkai”, “Duelo al Sol”, “Mvsevm” o “Un par de ojos nuevos”) supone en cierto sentido una cuenta que salda el autor consigo mismo. Nos referimos a “Astro”, recién estrenado por Fulgencio Pimentel. Una obra que nace de la infancia, la autentica patria real de cualquier ser humano. A los once años el autor perdió a su padre, con todo lo que ello implica en esta etapa. De ahí parte este cuento, de una pérdida y la herida y duelo que trajeron consigo. Pero no se queda en lo doloroso, sino que trasciende de forma poética y bella para revelarnos, a través de la palabras justas e imágenes colosales, un camino de duelo y, a la vez, de sabiduría. De comprensión, redención y superación. De seguir el camino…
Todo plasmado de páginas que derrochan alquimia gráfica, que conectaran en lo más hondo con el lector que se asome a ellas. Marsol nos plasma un bello cuento para que, con independencia de la edad o bagaje de quien lo lea y contemple, pueda conectar con esta metáfora bella y poderosa hecha libro.

Así es este viaje por la pérdida, las preguntas sin respuesta, el sentido de la existencia, el mundo por descubrir y el camino, el ya recorrido y el que queda por delante. Plasmado certeramente en ilustraciones poderosas, donde uno se queda maravillado por la potencia gráfica que desprenden. De fondo, las cuestiones se plantean de forma orgánica, en ocasiones con sutileza, pero intensamente efectivas. Para que quien lo lea pueda, tras acabar su lectura, meditar sobre ese camino por el cosmos que transitamos cualquier ser vivo.
De puro personal e íntimo, Manuel Marsol ha alumbrado una obra universal por lo que trata y como lo toca. De colosal intensidad, pero orgánicamente accesible. Ideal para leer en familia, también en soledad. Para reflexionar sobre su texto. También para contemplar, con el tiempo necesario que cada cual estime oportuno, las bellas páginas que aquí esperan,

Editado con mimo por Fulgencio Pimentel en su colección «Fulgencio Pimentel e hijos«, en un cartoné apaisado, las 64 páginas que componen “Astro” se erigen como una revelación gráfico poética. De sutil forma e intenso trasfondo. Un viaje que merece la pena recorrer varias veces, por lo que implica y nos muestra, por lo que supone y revela con lúcida sensibilidad. En definitiva “Astro” es un potente y bello hallazgo existencial para todos los públicos.
