
En un rincón olvidado de Italia, en la década de 1920, nació un sueño que cambiaría la vida de Francesco Ferragamo para siempre. Este escultor y arquitecto, un hombre apasionado por las formas y las estructuras, soñaba con construir un rascacielos que tocara las nubes en la lejana y prometedora ciudad de Nueva York. «Alcanzando el Cielo» es un tebeo realizado por Eduardo Batán sobre ese hombre que quería realizar su visión y su sueño, teniendo que enfrentarse a desafíos monumentales y serias tentaciones en el proceso.
La historia comienza en el pintoresco pueblo italiano de Ferrara, donde Francesco creció rodeado de la majestuosidad de la arquitectura renacentista y la belleza de las esculturas clásicas. Sin embargo, su alma anhelaba algo más que las tradiciones de su tierra natal. Por varios motivos que iremos descubriendo a medida que avanzamos en la páginas del cómic, Francesco decidió emprender un viaje hacia el otro lado del Atlántico, a la bulliciosa y alocada Nueva York de los años 20. La Gran Manzana era un crisol de oportunidades y desafíos, pero también un abismo de peligros y corrupción. En este entorno turbulento, Francesco se embarcó en su búsqueda para sobrevivir y construir una nueva vida. Así el horizonte de la ciudad se convierte en su lienzo y su pasión en una fuerza motriz inquebrantable. Pero Nueva York no es solo el paraíso de los sueños; también es el escenario de los vicios ocultos y las tentaciones prohibidas. Entre las sombras de esta metrópolis caótica se esconde un enemigo más cercano de lo que podría haber imaginado: su propio primo Ángelo. Un hombre seducido por los oscuros tentáculos de la mafia, que ve a Francesco como una nimiedad para sus propios intereses. La lucha por el amor de una mujer, la prometida de Ángelo llamada Lucía, se convierte en el punto de no retorno en la relación entre estos dos primos. La pasión y la rivalidad se entrelazan en una trama de traición y conflicto que amenaza con destruir todo lo que Francesco quiere.

«Alcanzando el Cielo» es una obra que teje una narrativa apasionante de amor y traición, sueños y sacrificios en el telón de fondo de una Nueva York vibrante y peligrosa. La obra de Eduardo Batán captura la esencia de una época tumultuosa en la historia de Estados Unidos, cuando los rascacielos crecían y se elevaban como gigantes de acero y cristal y las almas de los hombres eran puestas a prueba en la lucha por alcanzar las alturas. Se nota el amor que tiene Batán por la arquitectura, al ser arquitecto por la Universidad Politécnica de Valencia, además de profesor de dibujo en Bellas Artes. Todo eso se acaba notando en todas las páginas del tebeo, sobre todo en los pequeños planos que muestran la creación de ciertas estructuras de Nueva York. A través de la prosa de Batán, nos embarcamos en un viaje emocionante y peligroso que nos lleva desde las calles más peligrosas de la Gran Manzana hasta los recónditos barrios de la ciudad de Chicago. La trama de la obra nos muestra cómo el espíritu humano es capaz de superar obstáculos aparentemente insuperables. La presentación en la obra de personajes históricos, como Henry Louis Gehrig, Babe Ruth Jr, Hugh Ferris o James John Walker, logra que nos metamos mucho más en la trama y la podamos considerar en alguno de los momentos muy realista. El contraste entre la belleza artística y la corrupción subyacente añade dureza a la narrativa. Francesco, un artista en el corazón, lucha no solo por construir un rascacielos, sino también por preservar su integridad en un mundo que a menudo parece carente de moralidad. La lucha contra la corrupción gubernamental y la mafia no solo es una cuestión de negocios, sino una lucha por la justicia y la moralidad en medio de un desorden desenfrenado.
Uno de los aspectos más notables del estilo de dibujo de Batán es su enfoque en el realismo detallado. Cada uno de sus personajes y escenarios está meticulosamente representado, lo que permite a los lectores sumergirse por completo en la historia. Sus ilustraciones a menudo muestran un alto grado de precisión en la representación de los rasgos faciales, la anatomía y los elementos de fondo. Este realismo se combina con la capacidad de capturar expresiones faciales sutiles, añadiendo una dimensión emocional convincente a sus personajes. Batán demuestra una gran habilidad en la composición de sus páginas y viñetas. Se sale de la normal en el diseño de las viñetas en cada página, con un formato pasando del rectangular a formatos angulares tipo trapezoidal o romboide. Sus diseños son a menudo dinámicos y bien equilibrados, lo que guía la mirada del lector a través de la historia de manera fluida.

Este tebeo se publica bajo el sello editorial Serendipia en formato de tapa dura con una extensión de 140 páginas, con un tamaño de 26 cm x 19 cm. Cabe destacar las guardas inicial y final del tebeo con unos dibujos en blanco y negro a lápiz que son una maravilla, presentan y enlazan con lo que iras encontrando en el comic a medida que avances por ese mundo. Este relato es un recordatorio de la capacidad del ser humano para perseguir sus sueños y superar los obstáculos, sin importar cuán insuperables parezcan. También es «Alcanzando el cielo» un tributo a la pasión y la determinación de Francesco Ferragamo, quien a lo largo de la obra ha personificado la búsqueda incansable de la excelencia y la belleza en la arquitectura. Buscaba el cielo y cuando lo encontró, fue el momento de vivir con los pies en la tierra.

Muchas gracias por tus comentarios y por el análisis del cómic !!! Un abrazo.
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Gracias por el maravilloso trabajo que realizaste! Un abrazo
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