Adrastea: no existe el hilo de la vida.

La inmortalidad, a menudo idealizada y anhelada, es un concepto que ha intrigado a la humanidad a lo largo de la historia. La idea de vivir eternamente, sin la carga de la muerte, parece un regalo celestial. Sin embargo, en muchas historias y mitos, la inmortalidad se presenta como una maldición, una carga que lleva a la soledad y al sufrimiento. Imagina ser un ser inmortal que ve a todos sus seres queridos envejecer y morir, una y otra vez, mientras tú sigues existiendo. Y además no recordar todos esos acontecimientos que sucedieron hace siglos… Este es el conflicto que enfrenta un inmortal en el ámbito de la ficción y, a menudo, es un tema profundo que abarca una amplia gama de emociones y dilemas morales. Si, además, lo mezclamos con la mitología griega, con sus creencias, historias y dioses que tanto han influido en la cultura occidental, llegamos a ver obras de lo más extraordinario. Como en el tebeo que nos ocupa hoy: “Adrastea”(“Adrastee”), donde veremos la reinterpretación que realiza Mathieu Bablet de todos estos conceptos.

La premisa de un ser inmortal que enfrenta la pérdida repetida de seres queridos plantea preguntas existenciales fundamentales, como: ¿Qué significa realmente vivir en un mundo donde todos a tu alrededor mueren? ¿Cómo cambia tu perspectiva sobre la vida y la muerte? ¿Cómo te relacionas con los mortales? De ahí parte el relato del pequeño príncipe que se acabó convirtiendo en rey de la recóndita región de Hiperbórea. Cada vez que comía o bebía, por alguna razón que escapaba al conocimiento humano salía de su boca un pequeño guijarro redondo. Cuando dejó de comer y beber, no moría y ahí comenzó todo. Ese poder que tanto le atormenta y lo mantiene vivo, es una de las cosas más codiciadas por los grandes seres que pueblan el cosmos.

El rey de Hiperbórea emprende su viaje hacia el Olimpo sintiendo de igual forma determinación y desesperación. Ha pasado mil años sin envejecer, sin experimentar la muerte y sin encontrar respuestas satisfactorias a las preguntas que lo han atormentado durante tanto tiempo. Se aventura en un mundo conocido y desconocido a la vez, por su falta de recuerdos. Un mundo peligroso poblado por humanos que lo recuerdan y criaturas mitológicas, donde cada paso puede ser un desafío y cada encuentro puede ser una prueba. Con el corazón lleno de esperanza y miedo, el rey inmortal deja atrás las fronteras de Hiperbórea y se adentra en la vasta tierra de Grecia. El viaje que realizará al monte Olimpo para obtener respuestas no será fácil. Pero no será su último destino. Todo quedará marcado siempre por las pequeñas bolitas de piedra que va dejando por el camino.

El arte deslumbrante de Mathieu Bablet es un componente crucial de «Adrastea» y contribuye significativamente a su atractivo. Este autor tiene un estilo visual espectacular que combina detalles íntimos de los personajes con paisajes grandilocuentes. Cada página de este tebeo es una delicia visual que transporta al lector a un mundo lleno de detalles impresionantes y emociones palpables. Los personajes están bellamente diseñados y expresados. Bablet logra capturar las emociones, los conflictos y la humanidad de los protagonistas a través de sus expresiones faciales y gestos corporales. Este enfoque en los detalles íntimos de los personajes hace que el lector se conecte profundamente con ellos, lo que enriquece la experiencia para el que tiene el comic delante. En contraste con los detalles íntimos de los personajes, los paisajes y los escenarios que Bablet crea son vastos y asombrosos. La representación de los seres mitológicos y otros lugares míticos es portentosa y evoca una sensación de grandeza que se adapta perfectamente a la mitología griega: son espectaculares sus reinterpretaciones de Talos, el autómata gigante hecho de bronce que protegía a la Creta minoica de piratas e invasores; O Polifemo, el hijo de Poseidón, que intenta parar al rey inmortal por todos los medios. El uso del color también merece elogios: una selección cromática variada y cuidadosamente seleccionada contribuye a la atmósfera de la obra. Desde los tonos dorados y celestiales que rodean a los dioses hasta los oscuros y melancólicos colores que rodean al protagonista en su búsqueda, cada elección refuerzan las emociones y la historia que nos cuentan aquí.

Una de las primeras obras notables de Mathieu Bablet es «Shangri-La«, una novela gráfica que abraza el género de la ciencia ficción distópica. Ahora con “Adrastea”, se sumerge en la mitolgía griega para bañarla de un halo único y moderno, con una potencia narrativa y gráfica arrolladora, sin necesidad de textos en las viñetas. Un tebeo que publicó Ankama en francés en dos volumenes entre 2013 y 2014, para posteriormente compilarlo en 2016. Tengu acaba de recuperar esta obra para el mercado español en un formato integral, que fue revisado y reelaborado por el mismo autor. Un tomo donde se aprecian los detalles de la edición, como el glosario de personajes y criaturas que aparece al final del volumen. Al igual que el detalle que tenemos al abrir el tomo con una ilustración con un formato de videojuego antiguo que nos ofrece ese gran camino que recorre nuestro protagonismo.  

En definitiva, esté tebeo se queda en la mente y el corazón de quienes lo leen, animando a reflexionar sobre nuestra propia búsqueda del significado en la vida. La mitología griega sigue siendo una fuente inagotable de inspiración y conocimiento y Bablet nos la ofrece con una revisión que no dejará indiferente a quien se adentre en «Adrastea«.

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