
“Ha hiye he yo ye
wa yehe yo iyee
ha hiye he do ye
wa deke doiyee”
(Lakota lullaby)
La conquista del continente americano conllevó la colonización europea de aquellas tierras en las que, en la mayoría de caso, sus nativos fueron desplazados. Ese fue el caso de la población nativa norteamericana, donde se estima que en el momento que desembarcaron los europeos había en torno a 12 millones, hablando 300 lenguas autóctonas, de las que a día de hoy no quedan ni la mitad y todas en peligro de extinción. La “civilización” para ellos supuso un genocidio en toda regla, baste ver el censo de indios en 1900, cifrado entre 300.000 y 250.000.
Ese fue el resultado de años de la codicia civilizada, que apartó a los indios de sus praderas de caza recluyéndolos en reservas. Todo para poder llevar a cabo explotaciones agrícolas o ganaderas, o poder buscar oro. Mientras tanto, la población india fue menguando. Bien a causa de las batallas contra los “rostros pálidos”, bien por enfermedades. El alcohol, otro elemento “civilizado” venido de Europa, también contribuyó a la causa.

Ejemplo de ello fueron los Lakota (o Lakhota), parte de la tribu Siux establecida en la pradera central de Norteamérica. Cazadores y nómadas, conforme la frontera estadounidense se fue expandiendo hacia el Oeste, se vieron forzados a marcharse. Su principal fuente de subsistencia, el bisonte, fue masacrado por la “civilización”, obligando al pueblo Lakota a buscar otras tierras. Un continuo exilio, entre batallas y batallas hasta que fueron recluidos, como la mayoría de la población nativa norteamericana, en reservas.
Es justo en ese momento cuando parte el cómic que hoy nos ocupa: “Hoka Hey!”, de Neyef, que acaba de estrenar en castellano Nuevo Nueve, tras haber obtenido el Premio a la mejor novela gráfica de las librerías francesas 2023 en el último Festival de Angoulême. Un premio totalmente merecido, por lo mucho que aguarda dentro de este cómic.

Aquí encontraremos a Georges, un joven indio Lakota criado en una reserva india y totalmente asimilado a la cultura “del hombre blanco”, y a Little Knife, un indio “outlaw” que se resiste a languidecer en una reserva. Éste último, junto a sus compañeros renegados, van en busca quien asesinó a su madre.
Litle Knife es duro, frio y violento. Un indio orgulloso de su estirpe. Georges es un niño aleccionado en las creencias de los colonizadores, desconocedor de su cultura y orígenes. Entre ellos surgirá un vínculo. Para Little Knife supondrá el poder transmitir su cultura. Para Georges, descubrirla. De fondo y al frente, una sociedad empeñada en seguir exterminándolos o recluyéndolos. En ese contexto, Georges aprenderá la verdadera libertad, la de quien no acepta ni derrotas ni servidumbres.

Bajo estos parámetros, Neyef construye un relato cruel y crudo, pero certero y colosal. Con una secuenciación ideal para atrapar a cualquier amante de un buen tebeo. Este no es un tebeo solo para fans del western. “Hoka Hey!”, con su empaque, supera las barreras de cualquier género para erigirse en un comic indispensable para cualquier aficionado al noveno arte. Por lo bien trazado que está desarrollado el guion. Por el certero estilo gráfico de Neyef (“Mutafukaz” o“Bastardos del Bayou”), que en este caso lo plasma en páginas arrebatadoras, situadas en el justo equilibrio del buen western clásico y la frescura gráfica y narrativa que el autor posee.
“Lo importante no es lo que significa, sino lo que evoca. ¡La fuerza que nos da!”

Editado en Francia por Label 619 y Rue de Sèvres en 2022, ha sido Nuevo Nueve quien acaba de editarlo en castellano en un volumen de 232 páginas en cartoné. Ahí nos espera este relato tan poliédrico como rotundamente fresco: una historia de venganza llena de humanidad, también un relato de iniciación y del descubrimiento de un legado y orígenes. Un canto a la libertad más instintiva. También un alegato de rebeldía de aquellos que no se resistieron a quedarse arrinconados por esa “civilización” que los exterminó y esquilmó, para luego arrinconarlos en reservas. En definitiva, “Hoka Hey!”, es un grito desafiante ante lo inevitable. Todo eso es lo que ha conseguido Neyef en este tebeo tan apasionante como rotundamente certero, que de puro colosal, traspasa las líneas circunscritas de un género en sentido estricto para devenir en uno de los imprescindibles del año.
