Astérix y los Pictos: Pasando el testigo

«Astérix y los Pictos» (“Astérix chez les Pictes”) es un hito en la serie de cómics de Astérix, que comenzó en 1959 con «Astérix el Galo». Este álbum en particular fue el primero en ser creado por un equipo que no incluía a los creadores originales, René Goscinny y Albert Uderzo. En lugar de ello, Jean-Yves Ferri asumió el papel de escritor, mientras que Didier Conrad se encargó de las ilustraciones. Con el color de Thierry Mébarki, Murielle Leroi y Raphaël Delerue. Esta colaboración fue recibida con expectación y cierta aprehensión por parte de los fans leales de la serie.

Este cómic nos sumerge en una travesía invernal que lleva a nuestros intrépidos protagonistas desde la aldea gala hasta las misteriosas tierras de los pictos en Escocia. A través de un torbellino de humor, tópicos culturales y situaciones cómicas, esta historia nos transporta a una tierra de kilts, whisky y tradiciones celtas, mientras Astérix y Obélix enfrentan nuevos desafíos en un entorno desconocido.

La historia comienza en la aldea gala, envuelta en un manto de nieve después de una nevada. Astérix y Obélix, siempre en busca de aventuras, se dirigen a la playa para coger ostras y tropiezan con un témpano de hielo que oculta a un individuo congelado en su interior. Este descubrimiento conduce a una cadena de eventos que los lleva a una tierra más allá de las fronteras conocidas. El druida Panorámix, con su sabiduría característica, identifica al individuo como un picto de Caledonia (Escocia), y el proceso de descongelamiento lo devuelve a la vida, aunque con una voz afónica. Decididos a ayudar al picto recién descongelado, Astérix y Obélix emprenden un viaje inesperado a las tierras de los Pictos. El picto, quien se presenta como Mac Loch, comparte su historia de disputas tribales, un amor perdido y la amenaza de un jefe rival, Mac Abeo. El lector es arrastrado junto a nuestros héroes en una travesía marítima que resalta los desafíos y la camaradería que definen la serie. A medida que Mac Loch recupera su voz y las costumbres pictas se entrelazan en la trama, se desencadenan una serie de eventos que culminarán en una lucha épica.

El guion del cómic «Astérix y los Pictos», escrito por Jean-Yves Ferri. demuestra su habilidad para mantener el espíritu humorístico y aventurero característico de la serie, mientras introduce elementos frescos y situaciones cómicas propias. Ferri se enfrentó al desafío de continuar una saga amada por generaciones, y su enfoque demuestra un respeto por la esencia creada por Goscinny y Uderzo, al mismo tiempo que aporta su voz única. Ferri captura la esencia de los personajes principales: Astérix y Obélix, y los coloca en situaciones inusuales y divertidas. La introducción de Mac Loch, el picto congelado, marca el inicio de una trama que se desenvuelve de manera fluida, llevando a nuestros héroes a Escocia.

Ferri juega con los estereotipos culturales escoceses de manera hábil, introduciendo elementos como la nutria que recuerda al monstruo del lago Ness y los nombres que comienzan con «Mac». También mantiene un equilibrio entre la comedia y la intriga. La afonía de Mac Loch, su recuperación y la forma en que se desenredan los conflictos tribales en Escocia están narrados con un toque de humor característico de la serie. Los diálogos entre los personajes se mantienen fieles a sus personalidades, y los momentos de interacción entre Astérix, Obélix y los pictos agregan un toque cómico adicional. Además, hace un buen uso de los tópicos culturales para enriquecer la trama. Desde el uso de «agua de malta» para referirse al whisky hasta los juegos de palabras que evocan la música rock and roll, Ferri agrega capas de humor y alusión que mantienen a los lectores entretenidos y conectados con la historia.

El arte de Didier Conrad en este tebeo es una combinación hábil de respeto por el legado visual de la serie y su propia interpretación única. A pesar de asumir la tarea de ilustrar una obra tan icónica como Astérix, Conrad logra capturar la esencia de los personajes y el mundo en el que habitan, al mismo tiempo que agrega su estilo distintivo. Conrad demuestra un dominio del estilo de dibujo característico de la serie, que ha sido moldeado en gran medida por Albert Uderzo. Los personajes, desde los galos protagonistas hasta los pictos y los romanos, conservan sus rasgos reconocibles y sus expresiones cómicas. Las características físicas exageradas, como los bigotes de Obélix y la pequeña estatura de Astérix, se mantienen fielmente en cada viñeta, lo que asegura la coherencia visual. Al mismo tiempo, Conrad imprime su sello personal en el cómic. Sus ilustraciones son detalladas y llenas de vida, con un enfoque en la expresión facial y la postura corporal de los personajes. El entorno en el que se desarrolla la historia también recibe un tratamiento especial. Desde los paisajes nevados de la aldea gala hasta los misteriosos parajes de Escocia. Además, la forma en que representa las características culturales escocesas, como los kilts y los personajes de Caledonia, agrega autenticidad visual a la historia. Una de las contribuciones más notables de Conrad al cómic es su capacidad para capturar la acción y el movimiento. Las escenas de lucha y los momentos de acción se representan con dinamismo, permitiendo que el lector se sumerja en la emoción y la energía de las viñetas. Esta habilidad contribuye a la sensación de aventura que caracteriza a las historias de Astérix.

El color de Mébarki, Leroi y Delerue amplifica la narrativa. Los tonos vibrantes enriquecen la escenografía y los personajes, evocando la época y el ambiente. El uso hábil de colores refuerza la esencia de la serie, sumergiendo a los lectores en la aventura con paletas que transmiten emoción, humor y misterio. La colaboración del equipo de coloristas enriquece visualmente la obra, añadiendo una capa adicional de profundidad a la historia del pequeño galo y su incursión en las tierras pictas.

La edición original se publicó en Francia en 2013 bajo el sello Les Editions Albert René. En España se publica por la editorial Salvat. «Astérix y los Pictos» de Ferri y Conrad es un capítulo más en la serie clásica. Aunque recibió elogios por mantener la esencia y el humor, algunas críticas apuntaron a diferencias en estilo y sutileza de referencias. Sin embargo, la audacia de introducir a los pictos y explorar Escocia se tradujo en una aventura por lo menos interesante. A pesar de las dudas iniciales, el cómic se destaca por su capacidad para unir lo conocido con lo nuevo, proporcionando a la serie un giro creativo que mantuvo a los fanáticos conversando y a los detractores reflexionando.

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