
El sentido de la aventura cuando se empieza a vivir siempre es una constante en la infancia. A través del juego, a edad temprana, se comienza a conocer el entorno y se desarrollan habilidades. Primeros pasos para ese camino de aprendizaje que es la vida. Siempre con un motor que mueva la curiosidad del peque, los logros serán absolutos, pues todo lo descubierto quedara en su interior y servirá, bien como punto de partida hacia mas conocimientos por satisfacer, bien como habilidad adquirida. En ambos sentidos, el tebeo que nos ocupa hoy, puede funcionar como catalizador en unas primeras lecturas que, además de divertir y entretener, dejen señales para ahondar en la curiosidad. Nos referimos a “Frida McMoon y los aprendices del tiempo”, el tebeo con el que presentan su creación (y serie) Pedro Mañas y Laia Ferraté, editado por Bruguera.
Frida es una niña curiosa, amante de la ciencia ficción, que se va a ver envuelta en estas páginas en una aventura a través del tiempo. Una aventura que comienza en el museo de Historia de la ciudad, y en la que conocerá a los miembros del equipo del que formará parte. Unos miembros que sirven tanto para componer el clásico reparto de roles de las pandillas infantiles como para mostrar aspectos de la Historia y que bien pueden servir como acicate de curiosidad para la chavalada que se acerque a estas páginas.

Pedro Mañas ( “Anna Kadabra”, “Princesas Dragón” o “Los cazapesadillas”), escritor especializado en una divertida literatura infantil fresca y actual, saltó al noveno arte con este personaje: Frida, una niña apasionada por la ciencia ficción, muy inteligente aunque algo ingenua. Socialmente inadaptada, en su cole suele ser objeto de las bromas de sus compañeros. Algunas veces torpe, pero resolutiva en momentos clave, este personaje sirve de motor para una saga fantástica que posee todos los ingredientes clásicos de una buena aventura fantástica para todos los públicos. Mediante diálogos directos, donde Mañas caracteriza con oficio a los personajes de la saga, y un ritmo excelente, va capturando la atención de los jóvenes lectores que se adentran en estas viñetas.
El hechizo se completa con el arte vertido por Laia Ferraté, que con sus amables y resolutivos diseños de personajes consigue un indudable atractivo gráfico para el joven target al que se dirige la obra. A través de composiciones de página directas, que maximizan las posibilidades de la trama, y un funcional color, realizado junto a Raquel Travé, hacen del resultado final un tebeo ideal para las nuevas generaciones lectoras: ágil y gráficamente atractivo, narrado con eficaz magia.

Así se presentó Frida McMoon en su primera aventura: Una obra que sirve para presentar personaje e incluirlo dentro de la clásica colección de Bruguera de “Magos del Humor”, demostrando que bajo ese título no solo hay un pasado histórico del tebeo infantil, sino que el presente también se presenta interesante. Editado en formato álbum europeo, las 48 páginas de “Frida McMoon y los aprendices del tiempo” combinan una fresca y funcional narrativa gráfica con gusto clásico por la aventura y la ciencia ficción. La que puede servir tanto para disfrutarse por si misma como para ser primer paso en el descubrimiento de aspectos científicos o históricos. Además de para cogerle el gusto a la lectura. Algo que con Frida Mcmoon puede ocurrir de forma absolutamente natural. Es lo que tienen los buenos tebeos infantiles: que además de divertir, abren puertas.
