
En el mundo del cómic y la literatura humorística españole, pocos nombres tienen tanto impacto como el de Mortadelo y Filemón. Creados por el genio español Francisco Ibáñez, estos dos desastrados agentes de la T.I.A. han protagonizado innumerables peripecias cómicas a lo largo de las décadas. Uno de los álbumes más divertidos de esta exitosa serie es «Mortadelo y Filemón: El Quinto Centenario», una obra que combina ingeniosamente la historia, la parodia y el humor absurdo en un viaje en el tiempo que celebra (o, mejor dicho, desordena) el quinto centenario del descubrimiento de América. Publicada en 1992, esta aventura destila el ingenio característico de Ibáñez y ofrece un festín de carcajadas para lectores de todas las edades.
Con un título que evoca un evento histórico de gran importancia, «El Quinto Centenario» nos sumergió en una trama que fusiona el pasado y el presente de manera delirante. La historia comienza cuando el profesor Bacterio, el científico chiflado de la T.I.A., crea un invento que permite viajar en el tiempo. Sin embargo, como era de esperar con la torpeza habitual de los personajes, algo sale mal y Mortadelo y Filemón se encuentran en pleno siglo XV, en plena ebullición de los preparativos para el primer viaje de Cristóbal Colón a América. A partir de este punto, la narrativa se desarrolla en dos líneas temporales entrelazadas, alternando entre las desventuras de los agentes en el pasado y los intentos del profesor Bacterio por rescatarlos en el presente.

El encanto de esta historia radica en la habilidad de Ibáñez para entremezclar momentos históricos con situaciones completamente absurdas. El lector se sumerge en una sátira hilarante de la época de los Descubrimientos y la figura de Colón, mientras Mortadelo y Filemón se convierten en testigos (y, de alguna manera, participantes) de los acontecimientos que cambiarían el curso de la historia. La exageración y el humor se despliegan en cada viñeta, desde las torpes interacciones de los agentes con personajes históricos hasta los juegos de palabras y chistes visuales que son marca registrada de Ibáñez. Al igual que la aparición otros personajes creados por este historietista barcelonés como son Pepe Gotera y Otilio o Rompetechos. La trama avanza a un ritmo vertiginoso, manteniendo al lector inmerso en el caos y la diversión en todo momento.
No obstante, «El Quinto Centenario» no se limita a la mera parodia histórica. En medio de las situaciones descabelladas y los enredos cómicos, subyace una crítica sutil a la forma en que la historia a menudo es tergiversada y simplificada en beneficio de ciertas narrativas. Ibáñez, a través de la exageración y el humor, nos invita a reflexionar sobre cómo se construyen las interpretaciones de los eventos pasados y cómo los personajes históricos a menudo son idealizados o despojados de su complejidad en aras de crear mitos. En ese sentido, muchos personajes históricos del pasado están retratados con físicos «parecidos razonables» con destacadas figuras políticas de ’92. Esto añade una capa inesperada a una historia que, a simple vista, parece estar diseñada exclusivamente para hacer reír.

El arte de Ibáñez, con su estilo caricaturesco distintivo, es una parte integral de la experiencia de lectura. Sus personajes tienen rasgos exagerados y expresiones que refuerzan la comedia, como el uso de ciertos personajes relevantes de la política española del momento. Desde los trajes medievales hasta los detalles de las carabelas y los paisajes, cada viñeta está llena de detalles que capturan la esencia de cada período histórico, aunque de manera deliberadamente exagerada y cómica. En cuanto a los personajes principales, Mortadelo y Filemón siguen siendo la perfecta pareja cómica. Mortadelo, con su habilidad camaleónica para adoptar todo tipo de identidades (aunque rara vez con éxito), y Filemón, el agente recto y gruñón que suele ser arrastrado a las locuras de su compañero, son la encarnación del humor clásico de «Punch and Judy«. Su relación dinámica y sus diálogos destilan un cariño y una complicidad que se han forjado a lo largo de innumerables peripecias, y su inquebrantable vínculo es una parte esencial de la serie.
En resumen, «Mortadelo y Filemón: El Quinto Centenario» es un maratón del humor. Esta obra maestra del cómic español no solo nos brinda risas interminables con sus situaciones cómicas y sus juegos de palabras, sino que también nos invita a reflexionar sobre la construcción de la historia y la naturaleza humana a través de sus personajes entrañables. Con su narrativa ingeniosa y su arte característico, «El Quinto Centenario» es un hito en la rica tradición del cómic humorístico, un recordatorio de la capacidad del humor para trascender tiempo y el espacio.
