
“La Balada del Mar Salado”(«Una Ballata del Mare Salato«), obra maestra del reconocido autor de cómics Hugo Pratt, nos sumerge en un apasionante viaje a través de los mares y las almas de sus personajes. Publicada por primera vez en 1967, esta novela gráfica ha dejado una marca indeleble en el mundo del cómic, con su narrativa apabullante, su riqueza temática y su arte innovador.
«La Balada del mar salado» se desarrolla en el Océano Pacífico, en el archipiélago de las Islas de la Salomón. La historia comienza con nuestro protagonista, Corto Maltés, un marinero italiano de carácter enigmático y apariencia singular. Corto se encuentra en medio de un conflicto entre tribus nativas y traficantes de armas, lo que lo lleva a verse envuelto en una serie de eventos peligrosos y emocionantes. Pronto descubrimos que Corto no es un hombre corriente; es un aventurero solitario con un código moral ambiguo y un espíritu libre. A lo largo de la trama, Pratt nos presenta a una galería de personajes memorables, como Rasputín, desertor del ejército ruso durante la guerra contra el Imperio Japonés y convertido ahora en aventurero de fortuna.; Pandora Groovesnore, una misteriosa mujer con secretos ocultos, los polinesios Cranio y Tarao. Estos personajes se entrelazan en el viaje de Corto, llenando la historia de intriga y complejidad.

La trama se sitúa en algún lugar del Pacífico Melanesio. Un catamarán salva a un hombre a la deriva. Este se encuentra crucificado a una improvisada balsa, se trata de Corto Maltés. Pero para el comandante Rasputín esta no es más que la segunda captura del día. Él ya ha recogido anteriormente a dos jóvenes supervivientes: Pandora Groovesnore y su primo Caín, por los que espera cobrar una suculenta recompensa ya que pertenecen a una adinerada familia de Australia. Corto Maltés y Rasputín forman parte de un grupo de piratas, comandados por un misterioso hombre llamado «El Monje». Estos, se ven inmersos en los inicios de la Primera Guerra Mundial, al aceptar convertirse en corsarios del Imperio Alemán. Los corsarios deberán atacar sólo a los barcos enemigos de los alemanes y abastecer con el botín a las naves y submarinos germanos. A cambio, el Imperio Alemán se compromete a ceder un submarino para realizar labores de piratería bajo el mando del capitán Christian Slütter. A partir de ahí iremos viendo un mundo que se desenvuelve delante de nuestros ojos.
«La Balada del mar salado» no se limita a ser una historia de aventuras; también explora temas políticos y morales de la época. La trama se sitúa en el período de entreguerras, cuando el mundo se encuentra sumido en conflictos políticos y tensiones internacionales. Pratt aprovecha este contexto para sumergir a sus personajes en dilemas éticos y cuestionamientos sobre la naturaleza humana. A medida que avanza la historia, Corto Maltes se enfrenta a decisiones difíciles que ponen a prueba su propio sentido de la moralidad.

El mar desempeña un papel fundamental en «La Balada del mar salado», tanto en la trama como en el simbolismo. El océano representa la libertad, la exploración y los peligros desconocidos. Pratt utiliza el mar como un escenario en constante cambio y desafío para sus personajes, reflejando los altibajos emocionales y las pruebas a las que se enfrentan. Además, el mar también simboliza las almas de los personajes y sus propias luchas internas. Corto Maltés, en su condición de vagabundo marino, navega por los mares como una metáfora de su búsqueda de identidad y propósito. Este simbolismo marítimo infunde a la historia una sensación de misticismo y evoca la exploración de los confines de la existencia humana.
El estilo artístico de Hugo Pratt en “La Balada del Mar Salado” es verdaderamente inconfundible. Su técnica de dibujo en blanco y negro crea una estética única y evocadora, que se adapta perfectamente a la atmósfera misteriosa y aventurera de la historia. A través de líneas precisas y detalles minuciosos, Pratt logra capturar la esencia de los personajes, los escenarios y las emociones que impregnan la trama. El autor emplea una variedad de técnicas en su dibujo para transmitir una amplia gama de emociones y establecer la ambientación. Los trazos fluidos y sueltos a veces dan una sensación de movimiento y dinamismo, mientras que en otros momentos utiliza líneas más firmes y detalladas para resaltar los elementos clave de la composición. Este dominio técnico permite a Pratt crear imágenes impactantes y llenas de vida en cada viñeta.

Uno de los aspectos más destacados del dibujo de Pratt es su habilidad para dar vida a los personajes a través de los detalles. Cada uno de ellos está meticulosamente diseñado, con características únicas y expresiones faciales que reflejan su personalidad y estado emocional. Los rasgos faciales de Corto están llenos de matices, capturando su mirada enigmática y su actitud serena pero alerta. Pratt logra transmitir la complejidad de Corto tanto en sus gestos sutiles como en sus expresiones más intensas. Los personajes secundarios también reciben una atención especial en el diseño. Rasputín, con su barba espesa y su mirada penetrante, irradia una presencia magnética en cada aparición. Pandora Groovesnore, por otro lado, es retratada con una belleza enigmática y un aire de misterio que refuerza su papel intrigante en la trama. Estos detalles en el diseño de personajes contribuyen a su desarrollo y los convierten en figuras gloriosas.
Los paisajes marinos y los entornos exóticos cobran vida bajo su lápiz, sumergiendo a los lectores en un mundo anterior a la primera Guerra Mundial. Desde las islas tropicales hasta los barcos en alta mar, cada escena está meticulosamente dibujada con detalles precisos y perspectivas interesantes. Los escenarios se convierten en personajes en sí mismos, transportando a los lectores a través de una variedad de atmósferas y culturas. Pratt utiliza la representación detallada de elementos como el agua, las rocas y la vegetación para crear una sensación de autenticidad y profundidad en los escenarios. Esto ayuda a establecer el tono de la historia y a transmitir la vastedad y la belleza del mundo en el que se desarrolla.

Hugo Pratt también se destaca por su uso innovador del diseño de las viñetas. A lo largo de la novela gráfica, juega con la disposición y el tamaño de las mismas para guiar la narrativa y crear efectos visuales impactantes. Esta técnica añade un dinamismo y una fluidez visual a la lectura, llevando al lector a través de la historia con un ritmo cinematográfico. Utiliza dibujos más pequeños y estrechos para resaltar momentos de acción intensa o para enfocar la atención en un detalle clave. Por otro lado, emplea dibujos más grandes y espaciosos para capturar paisajes impresionantes o escenas que requieren un mayor énfasis visual. Este enfoque innovador en el diseño de paneles demuestra la maestría de Pratt como narrador gráfico y su capacidad para experimentar con la estructura tradicional de los cómics.
La primera edición allá por 1967 Hugo Pratt publica para la revista Sgt. Kirk el primer capítulo de La balada del mar salado. También en magazines franceses como Pif Gadget o A suivre, y españoles como Totem, para posteriormente compilarse en sucesivas ediciones que no han cesado hasta hoy. Sirva de ejemplo el último coleccionable de Planeta de Agostini llamada “Todo Pratt” en que aparece en los dos primeros volúmenes. La última edición española a la que tenemos acceso viene de la mano de Norma Editorial que recupera en orden cronológico todas las aventuras del gran clásico de Hugo Pratt. Todo un hito del noveno arte disponible ahora en dos espectaculares ediciones en color y blanco y negro.

En resumen, “La Balada del Mar Salado” es un tesoro literario que combina la narrativa fascinante con un arte visual original. Es una obra que seguirá inspirando a generaciones futuras de artistas y amantes de los cómics, dejando una marca perdurable en la historia del medio. No es solo una novela gráfica, es una obra maestra que merece ser apreciada y celebrada por su brillantez artística y su poder narrativo.
