Dreambreaker: La Campeona Eterna

Dreambreaker texto 1

Un arma que puede decantar la balanza en la eterna contienda. Que condiciona a su portadora hasta el extremo, suponiendo una maldición poseerla. Quien la empuñe será capaz de lograr grandes gestas… pagando un gran precio por ella, quedando sus días condenados por la carga que implica lograr lo sobrenatural. Un logro que implica pactar con fuerzas más allá de la comprensión da humanidad… Esta es la historia de una espada, consumidora de vida y con gran poder en su filo. Esta es la historia de “la rompedora de sueños”, de Dreambreaker. Y de quien osó alzarse con ella: Eri de Dunbar. Esto es “Dreambreaker”, el cómic de Fernando LLor y Fran P. Lobato que ha editado Sallybooks.

Al igual que las míticas Excalibur y Strombringer (“Tormentosa”), Dreambreaker posee ese doble filo que aúna la bendición y la maldición en una misma empuñadura. Eso lo sabe y va a sufrir Eri de Dunbar, la protagonista de este tebeo. Un personaje que bebe de muchos de los imaginarios clásicos de la fantasía popular europea que acompaña a Europa desde la Edad Media… y quien sabe desde cuanto tiempo atrás. Porque Eri va recorrer el eterno camino del héroe, ese camino que es inherente a la necesidad de mito que alberga en cualquier sociedad.

Dreambreaker texto 2

Fernando Llor (“Subnormal, una historia de acoso escolar”, “La Confesión” o “Los últimos de Filipinas”) nos propone un viaje por los mitos clásicos en este comic, donde sintetiza varios elementos de la tradición artúrica e incorpora otros cuyo máximo exponente serian las maravillosas novelas de Michael Moorcock (“Elric de Melníbone”). Así Eri de Dunbar rezuma algunas de las características propias de una encarnación moorcockiana de “El Campeón Eterno” dentro del multiverso creado por el escritor londinense.

Bajo esa premisa, el camino por recorrer puede que sea uno ya transitado en sucesivas ocasiones. Si bien éste puede ser atractivo si nuestro guía lo adereza con el ritmo y tono adecuado para que la recreación sea satisfactoria para quien lo atraviese. Y así lo hace Llor: dando con el equilibrio adecuado para moverse por el estándar de los mitos clásicos y aportar elementos moorcockianos para revestir de mayor oscuridad lo contado. Reto, superación y sacrificio se dan la mano en esta historia tan clásica como fresca. Ya el mismo guionista nos da la pista en la dedicatoria del cómic, citando tanto a Moorcock como a John Boorman, el director de la excelente “Excalibur”.

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El arte de Fran P. Lobato se encarga de dar forma a Dreambreaker, espada y obra, dotándo ambas de una personalidad propia. Una personalidad gráfica que seduce y atrapa al lector con un trazo sencillo pero más que efectivo. Con unas composiciones de página que maximizan el ritmo y épica que pide relato…. Para reforzarlo, en todo momento, el color aplicado: que nos acompaña emocionalmente en cada viñeta intensificando lo que supone este camino que emprende la (anti)heroína de esta crónica. Un camino de venganza, pero también uno de liberación y, a la vez, de perdición… Una senda mil veces recorrida, tan antigua como lo es el ser humano.

Eso es lo que nos espera en Dreambreaker. Una obra editada por Sallybooks en formato de 116 páginas que cuenta con el epílogo de Albert Monteys. Un camino que es de agradecer contemplarlo bajo la propuesta de Fernando Llor y Fran P. Llobato. Empuñen “Dreambreaker” y déjense acompañar por esta suerte de «Campeona Eterna» que es Eri de Dunbar.

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